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Un crimen Medieval en la actualidad (Año 1931)

octubre 3, 2014

Como dato ilustrativo, agrego el comentario sobre el tema, publicado por el Maestro Nerio Rojas en los archivos de Medicina Legal en el año 1931 y que tituló “Un crimen medioeval en la actualidad”.

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La descuartizada de la calle Maure

septiembre 23, 2014

En esta entrega de “Charlas médico legales” quiero contarles sobre el particular homicidio de Susana Tramacera.

 

 

Adjunto los links de las noticias del hecho ocurrido en Diciembre de 2002.

http://edant.clarin.com/diario/2002/12/07/s-486250.htm

http://www.clarin.com/diario/2002/12/18/s-491473.htm

http://www.clarin.com/diario/2005/02/21/policiales/g-04601.htm

http://old.clarin.com/diario/2005/05/10/policiales/g-04701.htm

 

 

 

La descuartizada de los lagos de Palermo.

septiembre 16, 2014
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Poseo en mi biblioteca la colección completa de la revista “Archivos de medicina legal” sus directores fueron los profesores Nerio Rojas y José Belbey, dos figuras legendarias de la medicina legal que no requieren presentación. En el Tomo 2 año II – 1929, figura el protocolo de autopsia practicado  en el mes de agosto del año 1929, al cadáver descuartizado de Virginia Donatelli, Autor Julio Bonini, amante de la occisa, que distribuyó parte los restos en los lagos de Palermo y parte en los diques del puerto de la capital.

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Fue un crimen histórico, creo que es la primera vez que se hace público el informe original de la autopsia y el comentario del Maestro Nerio Rojas. Hay párrafos que he subrayado; datan de mis lejanos tiempos de estudiante de la materia. Lo importante y motivo de la presentación, es tomar conocimiento de la sapiencia y el elegante estilo literario de los viejos maestros. La prensa de la época tituló el caso como “la descuartizada de los lagos de Palermo”.

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El Crimen del Hotel “La Toja”

agosto 29, 2014

Quiero presentarles el primer video de la serie “Charlas médico-legales” en las que he estado trabajando.

Adventencia, la imágenes NO SON APTAS para personas sensibles.

 

Peritos y Jurados

agosto 12, 2014

Peritos y Jurados

Según publica el matutino “Clarín” en su edición del 22/5/2014 en la página 48, fueron sorteados más de 11000 bonaerenses que serán convocados para participar como jurado popular en los juicios por delitos con penas previstas mayores a 15 años de prisión. Deberán afrontar una responsabilidad de grado superlativo, porque deberán otorgar el veredicto de culpabilidad o inocencia, aunque la sentencia será aplicada por el Juez.

Quedan excluidos los extranjeros (no naturalizados), abogados en ejercicio de la profesión, procuradores, escribanos y personas con cargos políticos de jerarquía y por supuesto personas que posean condenas por delito doloso y los procesados sometidos a  proceso penal en trámite.

El padrón general estará conformado por 12 hombres y mujeres, los convocados serán sometidos a una audiencia de selección, presidida por el juez, para detectar si algún jurado no está en condiciones de ser imparcial. La participación será obligatoria por tratarse de una “carga pública” y los civiles recibirán una remuneración de 580 pesos diarios.

Ahora bien, el juez actuante deberá efectuar uno de los diagnósticos más difíciles en la práctica de la psicopatología forense, es el diagnóstico de “personalidad normal”. La literatura sobre esta problemática es tan extensa que su análisis escaparía a la brevedad  de nuestras charlas. Decía Gregorio Marañón: “El hombre normal es el resultado de una estadística”; es el criterio del término medio, yo agregaría, aplicable al momento histórico que se vive. Las vivencias y los conceptos de los hombres de la década de los años 30, no son superponibles a los hombres de la actualidad. Seguramente el magistrado se manejará con el criterio “jurídico de normalidad, para el código civil, la normalidad , particularmente  psíquica, reside en los siguientes atributos: discernimiento, intención, libertad perfecta y completa razón, sano juicio (arts. 898, 900, 3695 y 3616), o sea, el código juzga a los hechos como voluntarios cuando son ejecutados con “discernimiento, intención y libertad”. El problema reside en un punto crucial para discriminar entre el bien y el mal, el miembro de un jurado, votará de acuerdo a su criterio personal. La sensatez y el juicio crítico varían hasta lo infinito y en algunos sujetos considerados estadísticamente normales, son rudimentarios. La tarea del juez no será fácil, deberá “detectar si algún jurado no está en condiciones de ser imparcial” (Roberto Lara, Clarín 22/05/2014, Pág. 47).

El juicio oral no es un “juicio escrito hablado”, las partes en litigio se enfrentan directamente. En cualquier momento puede surgir un acontecimiento inesperado que motivara el debate entre la acusación y la defensa. El juicio oral es un acto solemne que tiene algo de sabor teatral. Hay un escenario, allí están los magistrados, secretarios, abogados, fiscales, acusados, ujieres y a partir de hoy, los 12 miembros del jurado. También detrás de la barra, el público que asiste al juicio.

De pronto irrumpe el perito, hay un breve silencio expectante y todas las miradas se dirigen a su persona; Lo observan minuciosamente. hace ya más de 20 años, pensábamos con mi compañero de tareas, el Dr. Osvaldo Curci, que en cercano futuro habría participación de jurados en los juicios orales. Se nos había ocurrido distribuir entre el público alumnos de nuestro curso de medicina legal. La finalidad era recoger las opiniones que el público, elaboraba acerca de la actuación de los expertos convocados por el tribunal.

Antes de abordar este tema, es necesario aclarar las diferencias entre testigos y peritos y ahondar en las características de estos últimos. La ley ha consignado formalmente las diferencias entre el perito y el testigo. El testigo declara sobre un hecho percibido por sus sentidos, le basta tener memoria. El perito, en cambio, emite una opinión y debe al contrario haber hecho estudios especiales y demostrar su inteligencia y buen juicio. Acepta una misión que le da el carácter de funcionario público; por consiguiente, está sujeto a las obligaciones que imponen semejantes cargos.

Comentaremos brevemente las condiciones exigibles a un perito y la calidad de las funciones que debe desempeñar.

Las condiciones que el perito debe poseer son: Idoneidad, mentalidad, honestidad y cultura. La idoneidad la otorga el diploma de médico legista, que expiden las universidades a quien aprueba el curso de postgrado. La medicina legal es una especialidad, tal como lo es la oftalmología, la dermatología, etc. En la actualidad en ámbitos extracapitalinos, hay médicos a cargo de tareas medicolegaes que no son legistas. En el año 1925, el maestro Nerio Rojas designado profesor titular de la materia, expresó en su discurso inaugural: “Evitar que la medicina legal, sea un terreno baldío sin cerco, ni dueño, donde cada cual pueda transitar a su antojo”. Decía el maestro argentino Dr. Osvaldo Loudet: “Los peritos son los ojos del juez”. La mentalidad, valga el juego de palabras, significa poseer “mentalidad médico legal”, ser bue cirujano no es igual a ser buen perito, en un apuñalado el cirujano describe una herida; el legista en cambio, ve una lesión que es el concepto jurídico y le interesa determinar el tipo de instrumento empleado, la data de las lesiones, la posición de la víctima y el victimario, si es vital o postmortem, etc. Por honestidad del perito debe entenderse “honestidad científica”, decía el maestro Rojas: “el perito debe saber dudar”. Y así debe, en ocasiones, manifestarlo al magistrado. Los jueces aprecian la sinceridad de los peritos. La cultura del perito, su erudición, puede resumirse en una frase “de dos peritos con igual técnica, es mejor perito el más culto”. La función del perito puede resumirse en tres frases:

  1. Traducir lo biológico al lenguaje jurídico.
  2. Hacer que el juez pise terreno seguro en la etapa de investigación.

3.Hacer que el juez “paladee” la pericia, o sea, que le resulte acorde con sus propias convicciones sobre los hechos a causa de su dictamen.

Decía el maestro Rojas: “el perito debe actuar con la ciencia del médico, la veracidad del testigo y a ecuanimidad del juez”.

 

No recitar, no aparecer apasionado ni pedante, mostrarse claro y hablar sencillamente. Era necesario este periplo para poder relatar los comentarios del público (actualmente futuros jurados), recogidos por nuestras alumnas, infiltrados entre ellos. Para resumir la cuestión, destaco los aspectos principales.

  • El porte: El público comenta acerca de los colores del traje, las camisas, las corbatas, el corte de cabello y hasta el lustre de los zapatos. Desconfía de los peritos demasiado jóvenes o de avanzada edad. Prefieren el perito con aspecto de “galán maduro”.
  • La actitud: Critican al que porta notas o apuntes. El público quiere que se comporte como un actor que se sabe el libreto de memoria, que no gesticule, no cruce las piernas ni siga el “ritmo del interrogatorio” moviendo las piernas.
  • El parlamento: Quiere que resulte claro y concreto, y que no lance parrafadas científicas que no logra comprender. Muchos concurren al juicio como si se tratara de una junta deportiva, gustan de los peritos que saben habérselas con las preguntas de las partes en conflicto.

Breve comentario personal:

Es necesario para el perito precisar, concretar ciertos puntos: desconfiar, no penetrar nunca el fondo de la cuestión si no se tiene seguridad. Viene después de la exposición ante la presidencia, e turno del ministerio público y de la defensa. Entonces, prudencia, sangre fría y paciencia, tomarse el tiempo para reflexionar. No mostrarse agresivo contra la defensa, recordar el dicho samurái: “oculta tu espada bajo tu sonrisa”.

Hay situaciones delicadas, aún para expertos veteranos, uno de ellos es el “pánico de escenario”, yo he visto a peritos veteranos quedarse mudos o confusos en temas que eran de su dominio; quisiera uno subir al estrado y darles un golpe por tontos. Después recapacitamos y aceptamos que nos puede ocurrir lo mismo. Otra situación desagradable puede acontecer cuando actuamos como jedes de un equipo de peritos. Los colegas serán interrogados individualmente, y el abogado utilizará el método de la fragmentación crítica para destruir los fundamentos del informe.

Hay frases que perduran a través del tiempo decía Alejandro Lacassagne: “Dime como declaras y te diré quién eres” (Vademécum del médico perito – Lyon – 1900). Cuenta Harry Hodge en “procesos notables ingleses” (Notable British trials – Ed. Filson Young – Londres – 1950), que en la Inglaterra de 1915, el maestro inglés Sir Bernard Spilsbury, conocido como “el escalpelo de Scotland Yard”, tenía entre los jurados el apodo de “perito infalible” y siempre aprobaban sus peritaciones.

¿Qué ocurrirá en nuestro país?

En el futuro, no le bastará al perito contar solamente con su ciencia, deberá también dominar el manejo de escenario.

Reflexiones:

A un jurado no se le puede exigir que penetre en la compleja terminología de la medicina legal ni en el análisis de agravantes y atenuantes. Es cierto también que un jurado, hasta que se le incomunica para deliberar sufre la intoxicación de los comentarios de la familia, de los vecinos, de los medios de información, etc. también es cierto que esa intoxicación la sufren los jueces.

Yo he visto a peritos de parte (Siempre me parecieron un escándalo), por su toma descarada de partido, con sus dictámenes pagados por la defensa. También a magistrados, que en ocasiones parecían estar sumidos en un letargo somnoliento porque ya tenían la sentencia dictada en sus mentes, dijesen lo que dijesen los acusados, testigos, forenses, fiscales y abogados.

El caso Sacco y Vanzetti – La balística forense

julio 15, 2014
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Dos distinguidos alumnos me consultaron acerca de un tema vinculado con la balística forense. Me anoticiaron acerca de una exitosa obra teatral, estrenada en el Teatro Cervantes, que pone en escena una historia dramática, el caso Sacco y Vanzetti.

Iniciamos una simpática discusión que incluyo el estudio  de las personalidades de los acusados y el entorno político-social que los rodeaba. No podía faltar, por supuesto, el comentario técnico medico legal del caso. Fue por ello que transcribo unos párrafos que datan de una publicación del año 2006 (Tanatología, investigación de homicidios – Editorial Universidad – Pág.. 51).

La conclusión de la charla fue, que en la criminalística, aun después de muchos años de ocurrido el hecho, puede transformar a personajes de leyenda, de victimas a victimarios.

 

El caso Sacco & Vanzetti:

            El caso Sacco y Vanzetti se inició el 24 de diciembre de 1919 en la ciudad de Bridgewater, cerca de Boston, con un atraco a un transporte de dinero, para pagar los salarios de las fábricas de zapatos White. Un coche tripulado por hombres que parecían extranjeros interceptó el camión del dinero. Los desconocidos abrieron fuego con sus pistolas y una escopeta. Los custodios cayeron abatidos, los asaltantes abandonaron su empresa y huyeron sin el botín. En el lugar del hecho se hallo un cartucho de escopeta vacío.

               Pocos meses después, el 15 de abril de 1920 se cometió otro atraco en la ciudad de South Braintree. Dos guardias de la fábrica de zapatos  Slater & Morrill, llamados Parmenter  y Bernardelli, llevaban una caja metálica que contenía 16000 dólares. Fueron interceptados por dos desconocidos que dispararon inmediatamente sobre ellos. Bernardelli murió allí mismo, junto a él se hallaron vainas vacías. En el cadáver se hallaron 4 proyectiles calibre 32. Uno de ellos  atravesó el pulmón derecho, perforó la aorta y se alojó en la pelvis; ese fue el disparo mortal. El doctor  Burges Magrath, “medical examiner” numeró las balas con ayuda de una aguja, la bala mortal llevaba el número 3.  el otro guarda, Parmenter, fue llevado al hospital en grave estado. Había recibido 2 balazos, uno de ellos perforó la vena cava, el herido falleció 14 horas después, la bala mortal fue marcada con una cruz.

               El capitán Proctor, jefe de policía del estado de Massachussets, se hizo cargo de los casquillos y de los proyectiles extraídos. Eran vainas de la casa Remington Peters y  Winchester. Los atracos se perpetraron en el clima de violencia social que caracterizó a los estados unidos después de la primera guerra mundial. El anarquismo, doctrina que pretendía imponer la justicia social por la destrucción violenta de todo poder político, había arraigado principalmente en la colectividad italiana. Constantemente había atentados con bombas contra senadores, ministros, jueces de renombre, o millonarios como John D. Rockefeller. Se hicieron redadas de anarquistas y comunistas, algunos centenares de ellos fueron expulsados del país. Este era el telón de fondo cuando se cometieron los atracos de South Braintree y Bridgewater.

El 17 de abril de 1920, fue hallado un automóvil Buick abandonado en descampado. Se trataba de un coche robado de similares características al utilizado en los atracos. Se sospechaba de un italiano llamado Boda. El tal Boda, fue arrestado junto con dos paisanos que lo acompañaban. Eran Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti.

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               Los dos detenidos negaron conocer a Boda. También dijeron que no llevaban armas. Fueron registrados, uno de ellos, Nicola Sacco de 29 años, portaba una pistola automática Colt, calibre 32, cargada con 9 proyectiles. En los bolsillos de Sacco había otros 23 proyectiles, fabricados por las casa Remington Peters y Winchester. El otro detenido, Bartolomeo Vanzetti, de 32 años,  llevaba un revolver Harrintong & Richardson, calibre 38, cargado con 5 proyectiles, y además, 4 cartuchos de escopeta similares a los utilizados en el asalto de Bridgewater. En uno de sus bolsillos había panfletos anarquistas.

               Sacco trabajaba en una fábrica de calzado. Vanzetti era vendedor ambulante de pescado. Ambos habían participado intensamente en actividades anarquistas y junto con otros compañeros cometían atracos para obtener fondos para la causa. Fueron reconocidos por varios testigos.

               El proceso comenzó el 21 de marzo de 1920, el juez Webster Thayer y el fiscal Frederick Katzmann, eran conservadores .el defensor de los italianos, el abogado Moore se había hecho renombre defendiendo anarquistas. Las pasiones políticas se desataron.

               La balística forense estaba en pañales, parecía como si cualquier empleado de una fábrica de armas estaba capacitado para ser estrella en la ciencia de moda. Fueron convocados sucesivamente, el capitán Proctor, Charles Van Amburgh y el “doctor Hamilton”. Los tres fueron descalificados por incompetentes. El primero de julio de 1927 el gobernador de Massachussets, Albin Fuller, cedió a las presiones de la opinión mundial y nombró un comité independiente encabezado por Albert Lawrence Lowell, presidente de la universidad de Harvard. El experto en armas de fuego y balística del citado comité, era el coronel Calvin Godard, doctor en medicina y cirujano cardiovascular. Cuando sirvió en Francia su extraordinario interés en las armas de fuego, hizo que se lo trasladara del cuerpo médico al servicio de artillería. Al momento del juicio era el director del DEPARTAMENTO DE BALÍSTICA FORENSE DE NUEVA YORK, fundado en 1923, debido al auge del gangsterismo con motivo de la prohibición. Calvin Godard llego con los instrumentos que lo harían famoso en el campo de la balística forense: el microscopio micrométrico y su microscopio comparador.

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               Godard trabajó con su acostumbrada minuciosidad y expuso su opinión de la siguiente forma: “La bala número 3 salió de la pistola de Sacco; no pudo ser disparada por ningún otra arma. Las balas de los cartuchos Winchester encontrados en la persona de Sacco, correspondían en su construcción a la bala número 3. la vaina W procedía, sin lugar a dudas, de la pistola de Sacco. Las restantes balas y cartuchos fueron disparadas por otra arma.

El 23 de agosto de 1927 los dos condenados murieron en la silla eléctrica de la cárcel de Charleston. Vanzetti murió diciendo “soy inocente”, y Sacco grito “Viva la anarquía”. En octubre de 1961, dos expertos en balística, los americanos Jack Weller y Frank Jury, revisaron el dictamen de Godard. Efectuaron nuevos disparos de prueba con la pistola de Sacco y tras minuciosos estudios llegaron a los mismos resultados que Godard en 1927.

Rasputín

julio 4, 2014
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Grigori Efimovich, apodado “Rasputín”, vocablo que puede interpretarse como “desenfrenado” o “libertino”, nació en 1872 en Pokrovskoye, una pequeña aldea Siberiana fundada por un grupo de ex-penados que allí se asentaron. Rasputín era un campesino ordinario, pero dotado de un gran poder de sugestión y atracción magnética. Ladrón de caballos, como su padre, aficionado a los excesos sexuales y el alcohol, de naturaleza perversa. Le gustaba vagabundear de un pueblo a otro. A veces desaparecía repentinamente de Pokrovskoye y no regresaba por un tiempo. Decía que se retiraba a un monasterio viviendo como un anacoreta. De notable memoria y vehemencia oratoria, se aprendía de memoria pasajes enteros de las sagradas escrituras que recitaba a sus adeptos. Se consagró monje a sí mismo y llegó a ganarse fama de “Staretz”, “Hombre Santo”. Se unió a una secta renegada y disidente de la fe ortodoxa vigente, los “Ylistio”, uno de cuyos ritos era la flagelación. La denominación “Staretz” partió de sus seguidores, porque solo los había en realidad en algunos monasterios de Rusia, eran hombres abnegados y devotos que vivían de la limosna.
Rasputín, nada tenía en común con ellos, los seguidores de la secta creían firmemente que “el pecado se combatía con el pecado”, en estas reuniones místicas, se leían versículos del evangelio, se seguían bailes rítmicos, en las que se desencadenaban escenas de histeria, con visiones celestiales que solían terminar con fustigaciones y copulaciones colectivas para provocar el éxtasis religioso al unísono con el delirio erótico, logrando así que el espíritu santo descendiera sobre los hombres.
No fue exactamente el asesinato de Rasputín la causa de la revolución Rusa de 1917, ella existía desde mucho antes. El emperador Nicolás II, era hombre inteligente y delicado, pero no supo acercarse a sus súbditos, prefería un retiro solitario junto a su familia. Contemplaba al país desde lejos.
La contienda mundial de 1914 trajo sombríos nubarrones, el pueblo nunca olvidó los orígenes alemanes de la emperatriz Alejandra Fiodorvna, ni su costumbre de inmiscuirse en asuntos del estado. La derrota en los campos de batalla sembraban la inquietud, los muertos, heridos y prisioneros se contaban por millares.
Ambos soberanos estaban profundamente abatidos por la afección incurable de su único hijo varón, el Zarevich Alexis, la hemofilia. El menor golpe podía causarle una grave hemorragia. Se trató por todos los medios de ocultar la enfermedad que padecía el heredero de turno, ello tuvo un efecto adverso, circularon las más absurdas versiones sobre la salud del niño.
Con este telón de fondo entró Rasputín en el escenario, veamos su historia:
Siempre pregonando que el mal era necesario para que triunfara el bien, porque el Señor solo amaba aquellos que se purificaban después de haber cometido pecado. Peregrinó durante 3 años. Al llegar a la ciudad de Kazan, conoció a un joven misionero, inteligente pero ingenuo y sugestionable, creyó en su sinceridad y lo recomendó al arzobispo Teofanes, prelado influyente en San Petersburgo y director de la academia de Teología. Allí arribó Rasputín en la primavera de 1903. El prelado quedó gratamente impresionado, creyó tener ante su presencia a un virtuoso con aspecto tosco y sincero de un apóstol cristiano. Por recomendación de Teofanes, Rasputín fue recibido por la alta burguesía y la nobleza, Durante varios meses llevó la máscara de un hombre consagrado sinceramente a Dios, conocía las sagradas escrituras y sermoneaba con estilo rudo y convincente. El clero aprobó sus virtudes. Un monje llamado Iliodor (cuyo nombre real era Serguei Trufanov) le presentó a Olga Lojtina, esposa de un consejero de estado. La mujer padecía extrañas sintomatologías que los médicos no lograban curar. Rasputín no solo logro sanarla, también la convirtió en su amante. Los milagros se multiplicaron, su fama de sanador se extendió por todo San Petersburgo, lo consideraban intermediario entre Dios y los Hombres. Su vida se convirtió en una orgía sin fin. Pese a ello, las grandes duquesas Militsa y Anastasia, muy amigas de la emperatriz, introdujeron en palacio a su famoso protegido. No solo la gran confianza del Zar y la Zarina, su gran logro fue detener las hemorragias de Alexis con su poder hipnótico. Esa fue la puerta que lo llevo a manejar el destino de un imperio, nombraba o destituía a altos funcionarios, escandalizaba con su conducta a la opinión publica y hasta controló al gobierno cuando estalló la guerra de 1914. Se rumoreaba que era espía alemán y amante de la Zarina. Era necesario este rodeo para penetrar en las motivaciones de homicidio de Rasputín. Se trató en realidad de un “asesinato patriótico”, planificado para efectivizarlo en la intimidad, pero no pudo mantenerse en secreto, rápidamente todos los detalles salieron a la luz. Para la inmensa mayoría de la nación, Rasputín era el hombre que había que eliminar para salvar a Rusia de la derrota. Muy pocas veces un asesino relata su obra macabra con lujos de detalles y lo publica en un libro, así lo hizo el príncipe Félix Yussopov (“El asesinato de Rasputín”, Ediciones Martínez Roca S.A., Dep. Información bibliográfica, Gran vía 74, 08013 – Barcelona).
Como eje central de la charla, nos guiaremos por la confesión del homicida, y agregaremos detalles de la copiosa bibliografía que se ocupa del drama y que agregaremos al pie de página. Siguiendo la práctica pericial utilizada en la confección de las historias clínicas criminológicas, dividiremos la interpretación del caso en cuatro partes principales. El antes, el durante , el después del crimen y las consideraciones médico legales.

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El antes:

 

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Los conjurados eran cinco, Yussupov, Purihkievich, el gran duque Dimitri, el Doctor Lazovert y Sujotin.
El Príncipe Félix Felixovich Yussunov de 29 años de edad, era miembro de la nobleza y su familia rica y poderosa. Fue el artífice del drama. Vivió como un dandi. Le agradaba vestirse de mujer y no ocultaba su homosexualidad. Tuvo amistad con el gran príncipe Dimitri Pavlovich, que era primo hermano del emperador, y se hicieron amantes. Para evitar escándalos, la Emperatriz le aconsejo casarse con la Princesa Irina Romannova que conocía sus rarezas; se casaron el 22.02.1914, la unión resulto armoniosa.
Toda la familia de Yussupov era enemiga de Rasputín, la idea de asesinarlo fue tomando cuerpo en la mente del Príncipe.
Purishkievich era diputado de la Duma, hombre de extrema derecha, monárquico, impulsivo y violento, tenía a su cargo la sanidad militar. Odiaba a Rasputín y lo denominaba “bestia inmunda”. Acordaron asesinar a Rasputín en casa de Yussopov, no utilizar armas de fuego porqué los estampidos alertarían a los gendarmes, que justamente tenían su campamento frente a la vivienda, decidieron que el veneno era el arma más eficaz y silenciosa. Puriskievich decidió reclutar Al doctor Stanislau Lazovert, médico de su confianza que manejaría el cianuro.

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Lazovert

El gran duque Dimitri y el capitán Sujotin, completaban el quinteto, fueron cómplices, pero no participaron directamente en el homicidio. El diputado Vasili Maklakov, consultado por Félix, Rehusó la invitación para ejecutar a Rasputín, pero le obsequió una porra forrada con goma que pesaba 2 Kg. En resumen, había que matarlo con veneno y a garrotazos, en silencio, en secreto y lejos de miradas indiscretas. Para ello Félix escogió una pequeña bodega y la acondicionó en la siguiente forma: “lámparas antiguas de cristales coloreados iluminaban la escena de arriba y los pesados cortinajes de damasco rojo estaban corridos. En el hogar de granito ardía el fuego; los troncos crepitaban y lanzaban chispas sobre las baldosas de piedra. El aspecto lúgubre de aquella habitación subterránea había desaparecido. Ahora, gracias a los muebles y a los suaves retoques de la iluminación, se respiraba una atmosfera de comodidad”. El lugar del crimen estaba listo para el trágico acontecimiento. Había que atraer a la víctima a la trampa. Félix lo invitó a pasar una velada en su casa, con el pretexto que su esposa, la seductora princesa, quería conocerlo, ello tentó al lascivo “Staretz”. En realidad Irina se encontraba en Crimea con sus suegros. Planificaron que Félix iría a buscarlo a medianoche a su casa, el numero 64 de la calle Gorojovaia, en el automóvil de Purishkievich, el Dr.Lazovert oficiaría de chofer. Félix permanecería a solas con Rasputín, los demás aguardarían en una habitación contigua para intervenir en caso de necesidad. Se eligió la noche del 16 al 17 de diciembre para el asesinato. Lazovert se calzó guantes de goma e introdujo cristales de cianuro de potasio en los pasteles, había tres de crema rosada y tres de chocolate, también puso cianuro en las copas de vino de Madeira que le ofrecerían para degustar la repostería. La trampa estaba armada, El Príncipe, con Lazovert disfrazado de chofer, partió en busca de Rasputín, retornarían con el “Staretz” a la medianoche. Rasputín vestía blusón bordado de seda blanca sujetado con un cinturón de color rosado, calzón amplío de terciopelo azul, calzaba botas nuevas, olía a perfume ordinario y se cubría con un abrigo de pieles.


 

El durante:

Cuando víctima y victimario entraron en la bodega transformada en sala de estar, se oyeron voces apagadas y en un gramófono comenzó a sonar una tonada americana. Yussopov le explicó que Irina festejaba a un grupo de amigos que pronto se retirarían. Ambos hombres charlaron banalidades, Félix pulsó la guitarra, ya eran las 2:30 de la madrugada. Rasputín había ingerido veneno como para matar en el acto a varios hombres. No pasaba absolutamente nada. Rasputín seguía bebiendo lentamente vino de Madeira. Con el pretexto de despedir a los invitados de su esposa, Félix se dirigió a la habitación en la que aguardaban los otros conjurados, estaban atónitos y enfurecidos, decidieron atacarlo entre todos y estrangularlo, Félix los convenció de que prefería matarlo el solo. Empuñó el revólver del gran duque Dimitri, y bajó al sótano, Rasputín de pie estaba observando el decorado de un antiguo mueble de ébano; Félix le dijo: “Gregori Efimovich sería preferible que mirase el crucifijo y rezara una oración” (textual). Apunto al corazón y apretó el gatillo, Rasputín emitió un grito y se desplomó sobre la alfombra que era una piel de oso blanco. Los complotados acudieron en el acto y el doctor Lazovert comprobó que era cadáver (!), su blusón estaba tinto en sangre. Arrastraron el cuerpo hacia el piso de mármol, para no dejar rastros de sangre en la piel de oso. Todos subieron al cuarto superior, mientras hablaban del destino promisorio de Rusia. Félix tuvo un presentimiento, quería ver al muerto, bajó apresuradamente al sótano y observó el cuerpo inmóvil. De pronto Rasputín abrió los ojos, se puso de pie y lo tomó del cuello. Los dos hombres lucharon, Félix logro zafarse y subió la escalera alertando a gritos a Purishkievich. Rasputín huyó avanzando a tumbos por el patio buscando el portón de salida. Puriskievich le disparó, sin lograr acertarle, un segundo balazo le dio en la espalda y lo derribó. Purishkievich se acercó y le disparó en la cabeza (según otros autores fue en el cuello), seguidamente le dio un puntapié en la sien izquierda. El cuerpo de Rasputín fue arrastrado adentro y colocado al pie de la escalera que conducía al comedor. Fue entonces que a Félix le parecía que el cuerpo se había movido. subió a su despacho, tomo la porra que le había regalado Maklakov y en plena crisis de furia, le destrozo el cráneo y los genitales (otras versiones aseguran que fue castrado a cuchillo), según el relato de una de sus hijas que reconoció el cadáver, uno de sus ojos colgaba fuera de la órbita. A Félix, salpicado de sangre y excitado, hubo que sujetarlo y encerrarlo en el dormitorio.


El después:

Sacrificaron a un perro de un balazo y mezclaron su sangre con la de Rasputín sobre los baldosones del patio, porque los estampidos habían atraído a un agente del cercano destacamento policial. Purishkevich le dijo al policía que habían ejecutado a Rasputín y que ello era un acto patriótico. Ya estaba alertada la policía acerca de lo ocurrido. Lo envolvieron con una alfombra y lo ataron con sogas. Varios investigadores de esta historia opinan que Rasputín seguía con vida. El gran duque Dimitri, el Capitán Sujotin, y el Dr. Lazovert, se llevaron el cadáver en el auto, se dirigieron al puente Petrovski allí lo arrojaron en un agujero del hielo en el rio Neva. El jefe de la policía secreta, el coronel Gobachev, encargado de investigar la desaparición del “Staretz”, informó del hallazgo de una bota color negro en el puente Petrovski, que fue reconocida como perteneciente al difunto, y en la nieve manchas de sangre y huellas de pisadas y neumáticos. Se dedujo que Rasputín había sido asesinado en el puente y arrojado al Neva. Los buzos hallaron el cadáver a 200 metros del puente, bajo una gruesa capa de hielo. El cuerpo fue trasladado a la academia de medicina militar. Allí fue examinado por una junta de Médicos Forenses. el jefe del equipo era el profesor Kosorotov. El examen externo del cadáver fue minucioso, pero la autopsia resultó incompleta, fue suspendida por orden de la emperatriz que se presentó personalmente en la morgue.
De las diversas fuentes bibliográficas consultadas surgen los siguientes datos concretos que ilustran acerca del cuadro lesivo comprobado en el cuerpo de Rasputín.

1. “Tenía el cráneo hundido, la cara magullada y el pelo con pegotes de sangre. Le habían saltado un ojo, que colgaba sobre la mejilla sujeto por un jirón de carne.” (Rasputín, Mon “Pere” – María Rasputín – Albín Miche/Paris 1966). Vale decir, fracturas múltiples de cráneo y del macizo óseo facial.
2. Equimosis múltiples en tórax y abdomen y el aparato genital destrozado a golpes.
3. Hay discrepancias con respecto al número de heridas de bala. El príncipe Yussopov, que lo asesinó dice: “Dos heridas producidas por arma de fuego, una en la región del corazón y otra en el cuello. Ambas fueron declaradas mortales por los médicos.” (?). Henri Troyat, biógrafo de prestigio internacional, en su libro “Rasputín, Rusia entre Dios y el Diablo” (Ediciones B.S.A. 2004, Bailén 84, 08009, Barcelona), describe: “Una bala había penetrado por el tórax y había atravesado el estomago y el hígado; otra, disparada desde atrás, había perforado el riñón; y la tercera, con entrada en la sien, estaba alojada en el cerebro.”
4. Abierto el estomago, hallaron una papilla espesa de color negruzco. Olor a alcohol, pero no el aroma de “almendras amargas”, que es característico del cianuro, por otra parte, la intervención de la emperatriz, impidió el examen químico-toxicológico visceral. La junta médica opino que “había agua en los pulmones” y que ello indicaba muerte por sumersión (?). La Zarina ordenó que el velatorio se celebrara en una mansión que poseía Anna Virubova y ordenó que se erigiera a la mayor brevedad, un monumento que recordara su memoria.


Comentario médicolegal:

Para seguir un orden expositivo, abordaré por separado los puntos oscuros que presenta el asesinato de Rasputín y que analizaré en la siguiente forma:
1. El veneno.
2. Las armas utilizadas.
3. La causa de muerte.


1. El Veneno:
El cianuro, el acido cianhídrico y sus derivados son los tóxicos de mas rápida acción y de gran mortalidad. Fué utilizado en suicidios y homicidios desde tiempos inmemoriales. Las más conocidas son las sales de sodio y potasio, supuestamente, las utilizadas por el Dr. Lazovert para envenenar a Rasputín. El acido cianhídrico o prúsico (H.C.N.) es líquido y con un fuerte aroma a “almendras amargas”, justamente la ingestión de sus sales al llegar al estómago por acción del acido clorhídrico, lo liberan y es rápidamente absorbido. La dosis mortal es de 50 mg. de acuerdo a su forma química, puede penetrar al organismo por vía inhalatoria (forma gaseosa), la cual es capaz de actuar en segundos y matar en minutos, de allí su uso en las cámaras de gas. El reo hace 3 inspiraciones y se produce la inconsciencia, las convulsiones y la muerte. Los jerarcas del nazismo (Göering, Goebbels, Himmler, Hitler y muchos otros) lo utilizaron para suicidarse, es rápido y mortal. Mata por mecanismo de asfixia de los tejidos; inhibe la respiración de las celular, al bloquear la citocromo-oxidasa, que es su fermento respiratorio. La muerte se produce prácticamente en el acto. Con dosis menores a 50 mg aparecen los siguientes síntomas: Pulso acelerado, opresión precordial (en las películas, la víctima se lleva la mano a la garganta-?-), sed de aire, pérdida del conocimiento, convulsiones y muerte por depresión respiratoria en un lapso de 10 a 20 minutos. Se supone que al ingerir las masa y el vino, de acuerdo al relato de su asesino, no presentó ninguno de los síntomas mencionados. Por otra parte, la junta forense que practicó la autopsia, no percibió el olor característico a “almendras amargas”. Lazovert no fue solamente un incompetente asesino, pecó también de impericia medica, al declarar muerto a Rasputín después del primer disparo que le hiciera Yussopov. Yo pienso que el cianuro nunca existió, Lazovert le jugó a sus compinches una mala pasada.


2. Las armas utilizadas:
El revólver utilizado para el crimen fue un Nagant (apellido del ingeniero belga que lo diseñó). La primera remesa de revólveres hechos para el ejército ruso fue fabricada en Lieja en 1895. Después de eso, la producción pasó a manos de fábricas rusas entre los años 1896 y 1933. Se fabricó en dos versiones, una de acción simple para tropa y una de acción doble para oficiales. El motivo por el cual hubo estas dos modalidades ya que técnicamente el arma es la misma y solo difieren en una pequeña pieza que facilita que el arma pueda ser disparada en doble acción. Tengamos en cuenta que nos encontramos en la Rusia Zarista del final del siglo XIX, en la que está extraordinariamente marcada la diferencia entre la nobleza y el pueblo, si se trataba de dar algunas unidades de tropa con arma corta, esta no podía ser igual que las que llevaban los oficiales y la solución discriminatoria fue, que la tropa llevara un arma de acción simple y la oficialidad de doble acción, con la que la velocidad de disparo era mayor. Lo hicieron tristemente célebre los comisarios soviéticos, con su tiro de Nagant en la nuca a detenidos y prisioneros. Este revolver tiene un sistema de cierre especial por presión de gases. Cuando el martillo está montado, el tambor se adelanta hasta pegarse a la parte posterior del cañón. Este procedimiento funciona como un perfecto cierre, haciendo que el espacio entre el tambor y el cañón, quede perfectamente sellado. Lo que evita el escape de gases entre ambos, impidiendo la fuga de estos hacia atrás. La intención era aprovechar toda la energía balística del proyectil. El revólver Nagant de siete disparos tiene un calibre de 7.62 mm. La longitud total del arma es de 235 mm; La del cañón de 144 mm y su peso es de 770 grs. los datos balísticos del cartucho eran comparables al 38 Smith-Wesson Estadounidense. Las ventajas del arma para su época, eran su pequeño tamaño, fácil de transportar y muy segura en su funcionamiento. el “Grip” (empuñadura), muy cómodo gracias a la forma de culata y al cuadrillado de sus cachas, de madera de nogal y forma semi-envolvente de éstas.
El arma de impacto utilizada por Yussopov para rematar a Rasputín, fue una porra de goma, pero con “alma de mortal”, que pesaba 2 kg. Roma, sin filos, su peso potenciado por la fuerza del agresor, capaz de aplastar partes blandas y fracturar huesos. Ahora bien, los estudios experimentales, dejando caer cabezas de cadáveres, a distancias conocidas, comprobó que y una fractura lineal puede producirse cayendo a una distancia de un pie (una libra = 435,59 gris – 1 pie = 30,479 cm). con la víctima inmóvil en decúbito dorsal y el cráneo apoyando en tierra, los golpes aplicados por Yussopov superaron ampliamente los impactos mínimos experimentales para fracturar cráneos.


3. Yo descarto el envenenamiento, según el relato de Yussopov había suficiente cianuro como para matar a varios hombres. Rasputín no padeció sintomatología alguna. Ello asombró y alarmó a los asesinos, en especial al Dr. Lazovert, que proveyó el veneno y manipuló las masas y el vino. Por otra parte, los peritos no percibieron olor alguno a “almendras amargas”, al examinar el contenido del estómago.Al recibir el primer disparo, Rasputín se hallaba frente a su asesino y a corta distancia, dice Yussopov: “La bala había atravesado la región del corazón”, es necesario aclarar que un tiro en la región precordial, no necesariamente acierta en el corazón. Las costillas suelen desviar los proyectiles. el ya citado Henry Troyat relata que uno de los disparos había penetrado por el tórax y atravesado el estómago y el hígado. Este fue el balazo disparado por Yussopov. Después de un intervalo de muerte aparente, Rasputín reacciona, lucha con su agresor e intenta la huida. La posibilidad de sobrevida y sobre todo la posibilidad de actos, incluyendo heridas en órganos nobles, son hechos de realidad comprobada. Sucede a veces que la victima muy gravemente herida, no queda inmovilizada enseguida y puede efectuar ciertos actos o violencias contra el heridor. L:a literatura médico legal abunda en ejemplos y yo mismo he visto casos con intervalos aparentemente libres de síntomas en que la víctima se defiende o ataca a pesar de sus graves heridas. Hay discrepancias con respecto al número de disparos que efectuara Purischkevich, persiguiendo a Rasputín en su huida, Yussopov dice: “Se oyeron dos disparos” – “sonó un tercer disparo y un cuarto”. Deducimos que Purischkevich marro un disparo. Según Troyat el segundo disparo entró por la espalda y atravesó un riñón, el tercer disparo penetró en el cráneo. pudo ocurrir que este disparo, y ello depende de la angulación del proyectil al entrara en el cráneo, lo haya atravesado de arriba a abajo y penetrado secundariamente en el cuello. Ello explicaría la diversidad de opiniones acerca de si el tiro impacto en la cabeza o en el cuello. Rasputín gravemente herido a balazos, aun vivía al recibir los golpes que Yussopov le aplico en el cráneo. Ello se deduce de lo expresado por su hija> “Tenía la cara magullada”. Las magulladuras son equimosis, su presencia es signo indiscutible de lesión vital o sea, producida mientras la víctima se hallaba aun con vida. Las lesiones cráneo encefálicas que produjo la porra de 2 kg que esgrimía Yussopov lo remataron. Los peritos hallaron “agua en los pulmones” y diagnosticaron muerte por sumersión. Ello no es así, el agua puede penetrar pasivamente en el árbol respiratorio cuando la correntada es fuerte como lo era en el rio Neva, y por debajo de la capa de hielo que lo recubre. El cadáver fue hallado varado en las rocas, a 200 mts del puente Petrovsky. Por otra parte, en el supuesto de haberlo arrojado aun con vida, hubiera muerto rápidamente. Ello no requiere mayor comentario. Concluyendo, Pienso que Rasputín no ingirió cianuro, estaba gravemente herido a balazos y fue rematado a golpes por el príncipe Félix Yussopov. El diagnostico de “muerte por sumersión” fue una forma elegante utilizada por los peritos para evitarse problemas dado la jerarquía político social de los asesinos.


Epílogo

Félix Yussopov huyó de Rusia en 1919, se refugió en Francia y allí murió en 1967. Su esposa, la princesa Irina murió poco después. El duque Dimitri, por orden del Zar fue enviado a Persia a ordenes del Gral. Baratov, Jefe militar de ese lugar. Purishkevich y Sujotin desaparecieron. El Dr. Lazovert vivió aquí, en Buenos Aires, Argentina, durante algún tiempo. Residió en la Avenida Callao entre Alvear y Posadas. La familia real fue asesinada a balazos y bayonetazos el 16 de julio de 1918. Por orden de Kerenski, el cadáver de Rasputín fue cremado y aventadas sus cenizas.

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