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Dr. Honorio Piacentino

noviembre 13, 2014

Quiero compartir con ustedes el articulo que escribiera mi alumno el Dr. Roberto Victor Cohen, Médico forense de la justicia Nacional. sobre la obra científica del Dr. Honorio Piacentino. qiien fué mi maestro, la persona que me enseño todo sobre el manejo del cadáver.

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Se pede descargar el articulo siguendo el vínculo: http://www.hospitalramosmejia.info/r/200501/7.pdf

Un crimen Medieval en la actualidad (Año 1931)

octubre 3, 2014

Como dato ilustrativo, agrego el comentario sobre el tema, publicado por el Maestro Nerio Rojas en los archivos de Medicina Legal en el año 1931 y que tituló “Un crimen medioeval en la actualidad”.

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La descuartizada de la calle Maure

septiembre 23, 2014

En esta entrega de “Charlas médico legales” quiero contarles sobre el particular homicidio de Susana Tramacera.

 

 

Adjunto los links de las noticias del hecho ocurrido en Diciembre de 2002.

http://edant.clarin.com/diario/2002/12/07/s-486250.htm

http://www.clarin.com/diario/2002/12/18/s-491473.htm

http://www.clarin.com/diario/2005/02/21/policiales/g-04601.htm

http://old.clarin.com/diario/2005/05/10/policiales/g-04701.htm

 

 

 

La descuartizada de los lagos de Palermo.

septiembre 16, 2014
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Poseo en mi biblioteca la colección completa de la revista “Archivos de medicina legal” sus directores fueron los profesores Nerio Rojas y José Belbey, dos figuras legendarias de la medicina legal que no requieren presentación. En el Tomo 2 año II – 1929, figura el protocolo de autopsia practicado  en el mes de agosto del año 1929, al cadáver descuartizado de Virginia Donatelli, Autor Julio Bonini, amante de la occisa, que distribuyó parte los restos en los lagos de Palermo y parte en los diques del puerto de la capital.

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Fue un crimen histórico, creo que es la primera vez que se hace público el informe original de la autopsia y el comentario del Maestro Nerio Rojas. Hay párrafos que he subrayado; datan de mis lejanos tiempos de estudiante de la materia. Lo importante y motivo de la presentación, es tomar conocimiento de la sapiencia y el elegante estilo literario de los viejos maestros. La prensa de la época tituló el caso como “la descuartizada de los lagos de Palermo”.

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El Crimen del Hotel “La Toja”

agosto 29, 2014

Quiero presentarles el primer video de la serie “Charlas médico-legales” en las que he estado trabajando.

Adventencia, la imágenes NO SON APTAS para personas sensibles.

 

Peritos y Jurados

agosto 12, 2014

Peritos y Jurados

Según publica el matutino “Clarín” en su edición del 22/5/2014 en la página 48, fueron sorteados más de 11000 bonaerenses que serán convocados para participar como jurado popular en los juicios por delitos con penas previstas mayores a 15 años de prisión. Deberán afrontar una responsabilidad de grado superlativo, porque deberán otorgar el veredicto de culpabilidad o inocencia, aunque la sentencia será aplicada por el Juez.

Quedan excluidos los extranjeros (no naturalizados), abogados en ejercicio de la profesión, procuradores, escribanos y personas con cargos políticos de jerarquía y por supuesto personas que posean condenas por delito doloso y los procesados sometidos a  proceso penal en trámite.

El padrón general estará conformado por 12 hombres y mujeres, los convocados serán sometidos a una audiencia de selección, presidida por el juez, para detectar si algún jurado no está en condiciones de ser imparcial. La participación será obligatoria por tratarse de una “carga pública” y los civiles recibirán una remuneración de 580 pesos diarios.

Ahora bien, el juez actuante deberá efectuar uno de los diagnósticos más difíciles en la práctica de la psicopatología forense, es el diagnóstico de “personalidad normal”. La literatura sobre esta problemática es tan extensa que su análisis escaparía a la brevedad  de nuestras charlas. Decía Gregorio Marañón: “El hombre normal es el resultado de una estadística”; es el criterio del término medio, yo agregaría, aplicable al momento histórico que se vive. Las vivencias y los conceptos de los hombres de la década de los años 30, no son superponibles a los hombres de la actualidad. Seguramente el magistrado se manejará con el criterio “jurídico de normalidad, para el código civil, la normalidad , particularmente  psíquica, reside en los siguientes atributos: discernimiento, intención, libertad perfecta y completa razón, sano juicio (arts. 898, 900, 3695 y 3616), o sea, el código juzga a los hechos como voluntarios cuando son ejecutados con “discernimiento, intención y libertad”. El problema reside en un punto crucial para discriminar entre el bien y el mal, el miembro de un jurado, votará de acuerdo a su criterio personal. La sensatez y el juicio crítico varían hasta lo infinito y en algunos sujetos considerados estadísticamente normales, son rudimentarios. La tarea del juez no será fácil, deberá “detectar si algún jurado no está en condiciones de ser imparcial” (Roberto Lara, Clarín 22/05/2014, Pág. 47).

El juicio oral no es un “juicio escrito hablado”, las partes en litigio se enfrentan directamente. En cualquier momento puede surgir un acontecimiento inesperado que motivara el debate entre la acusación y la defensa. El juicio oral es un acto solemne que tiene algo de sabor teatral. Hay un escenario, allí están los magistrados, secretarios, abogados, fiscales, acusados, ujieres y a partir de hoy, los 12 miembros del jurado. También detrás de la barra, el público que asiste al juicio.

De pronto irrumpe el perito, hay un breve silencio expectante y todas las miradas se dirigen a su persona; Lo observan minuciosamente. hace ya más de 20 años, pensábamos con mi compañero de tareas, el Dr. Osvaldo Curci, que en cercano futuro habría participación de jurados en los juicios orales. Se nos había ocurrido distribuir entre el público alumnos de nuestro curso de medicina legal. La finalidad era recoger las opiniones que el público, elaboraba acerca de la actuación de los expertos convocados por el tribunal.

Antes de abordar este tema, es necesario aclarar las diferencias entre testigos y peritos y ahondar en las características de estos últimos. La ley ha consignado formalmente las diferencias entre el perito y el testigo. El testigo declara sobre un hecho percibido por sus sentidos, le basta tener memoria. El perito, en cambio, emite una opinión y debe al contrario haber hecho estudios especiales y demostrar su inteligencia y buen juicio. Acepta una misión que le da el carácter de funcionario público; por consiguiente, está sujeto a las obligaciones que imponen semejantes cargos.

Comentaremos brevemente las condiciones exigibles a un perito y la calidad de las funciones que debe desempeñar.

Las condiciones que el perito debe poseer son: Idoneidad, mentalidad, honestidad y cultura. La idoneidad la otorga el diploma de médico legista, que expiden las universidades a quien aprueba el curso de postgrado. La medicina legal es una especialidad, tal como lo es la oftalmología, la dermatología, etc. En la actualidad en ámbitos extracapitalinos, hay médicos a cargo de tareas medicolegaes que no son legistas. En el año 1925, el maestro Nerio Rojas designado profesor titular de la materia, expresó en su discurso inaugural: “Evitar que la medicina legal, sea un terreno baldío sin cerco, ni dueño, donde cada cual pueda transitar a su antojo”. Decía el maestro argentino Dr. Osvaldo Loudet: “Los peritos son los ojos del juez”. La mentalidad, valga el juego de palabras, significa poseer “mentalidad médico legal”, ser bue cirujano no es igual a ser buen perito, en un apuñalado el cirujano describe una herida; el legista en cambio, ve una lesión que es el concepto jurídico y le interesa determinar el tipo de instrumento empleado, la data de las lesiones, la posición de la víctima y el victimario, si es vital o postmortem, etc. Por honestidad del perito debe entenderse “honestidad científica”, decía el maestro Rojas: “el perito debe saber dudar”. Y así debe, en ocasiones, manifestarlo al magistrado. Los jueces aprecian la sinceridad de los peritos. La cultura del perito, su erudición, puede resumirse en una frase “de dos peritos con igual técnica, es mejor perito el más culto”. La función del perito puede resumirse en tres frases:

  1. Traducir lo biológico al lenguaje jurídico.
  2. Hacer que el juez pise terreno seguro en la etapa de investigación.

3.Hacer que el juez “paladee” la pericia, o sea, que le resulte acorde con sus propias convicciones sobre los hechos a causa de su dictamen.

Decía el maestro Rojas: “el perito debe actuar con la ciencia del médico, la veracidad del testigo y a ecuanimidad del juez”.

 

No recitar, no aparecer apasionado ni pedante, mostrarse claro y hablar sencillamente. Era necesario este periplo para poder relatar los comentarios del público (actualmente futuros jurados), recogidos por nuestras alumnas, infiltrados entre ellos. Para resumir la cuestión, destaco los aspectos principales.

  • El porte: El público comenta acerca de los colores del traje, las camisas, las corbatas, el corte de cabello y hasta el lustre de los zapatos. Desconfía de los peritos demasiado jóvenes o de avanzada edad. Prefieren el perito con aspecto de “galán maduro”.
  • La actitud: Critican al que porta notas o apuntes. El público quiere que se comporte como un actor que se sabe el libreto de memoria, que no gesticule, no cruce las piernas ni siga el “ritmo del interrogatorio” moviendo las piernas.
  • El parlamento: Quiere que resulte claro y concreto, y que no lance parrafadas científicas que no logra comprender. Muchos concurren al juicio como si se tratara de una junta deportiva, gustan de los peritos que saben habérselas con las preguntas de las partes en conflicto.

Breve comentario personal:

Es necesario para el perito precisar, concretar ciertos puntos: desconfiar, no penetrar nunca el fondo de la cuestión si no se tiene seguridad. Viene después de la exposición ante la presidencia, e turno del ministerio público y de la defensa. Entonces, prudencia, sangre fría y paciencia, tomarse el tiempo para reflexionar. No mostrarse agresivo contra la defensa, recordar el dicho samurái: “oculta tu espada bajo tu sonrisa”.

Hay situaciones delicadas, aún para expertos veteranos, uno de ellos es el “pánico de escenario”, yo he visto a peritos veteranos quedarse mudos o confusos en temas que eran de su dominio; quisiera uno subir al estrado y darles un golpe por tontos. Después recapacitamos y aceptamos que nos puede ocurrir lo mismo. Otra situación desagradable puede acontecer cuando actuamos como jedes de un equipo de peritos. Los colegas serán interrogados individualmente, y el abogado utilizará el método de la fragmentación crítica para destruir los fundamentos del informe.

Hay frases que perduran a través del tiempo decía Alejandro Lacassagne: “Dime como declaras y te diré quién eres” (Vademécum del médico perito – Lyon – 1900). Cuenta Harry Hodge en “procesos notables ingleses” (Notable British trials – Ed. Filson Young – Londres – 1950), que en la Inglaterra de 1915, el maestro inglés Sir Bernard Spilsbury, conocido como “el escalpelo de Scotland Yard”, tenía entre los jurados el apodo de “perito infalible” y siempre aprobaban sus peritaciones.

¿Qué ocurrirá en nuestro país?

En el futuro, no le bastará al perito contar solamente con su ciencia, deberá también dominar el manejo de escenario.

Reflexiones:

A un jurado no se le puede exigir que penetre en la compleja terminología de la medicina legal ni en el análisis de agravantes y atenuantes. Es cierto también que un jurado, hasta que se le incomunica para deliberar sufre la intoxicación de los comentarios de la familia, de los vecinos, de los medios de información, etc. también es cierto que esa intoxicación la sufren los jueces.

Yo he visto a peritos de parte (Siempre me parecieron un escándalo), por su toma descarada de partido, con sus dictámenes pagados por la defensa. También a magistrados, que en ocasiones parecían estar sumidos en un letargo somnoliento porque ya tenían la sentencia dictada en sus mentes, dijesen lo que dijesen los acusados, testigos, forenses, fiscales y abogados.

El caso Sacco y Vanzetti – La balística forense

julio 15, 2014
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Dos distinguidos alumnos me consultaron acerca de un tema vinculado con la balística forense. Me anoticiaron acerca de una exitosa obra teatral, estrenada en el Teatro Cervantes, que pone en escena una historia dramática, el caso Sacco y Vanzetti.

Iniciamos una simpática discusión que incluyo el estudio  de las personalidades de los acusados y el entorno político-social que los rodeaba. No podía faltar, por supuesto, el comentario técnico medico legal del caso. Fue por ello que transcribo unos párrafos que datan de una publicación del año 2006 (Tanatología, investigación de homicidios – Editorial Universidad – Pág.. 51).

La conclusión de la charla fue, que en la criminalística, aun después de muchos años de ocurrido el hecho, puede transformar a personajes de leyenda, de victimas a victimarios.

 

El caso Sacco & Vanzetti:

            El caso Sacco y Vanzetti se inició el 24 de diciembre de 1919 en la ciudad de Bridgewater, cerca de Boston, con un atraco a un transporte de dinero, para pagar los salarios de las fábricas de zapatos White. Un coche tripulado por hombres que parecían extranjeros interceptó el camión del dinero. Los desconocidos abrieron fuego con sus pistolas y una escopeta. Los custodios cayeron abatidos, los asaltantes abandonaron su empresa y huyeron sin el botín. En el lugar del hecho se hallo un cartucho de escopeta vacío.

               Pocos meses después, el 15 de abril de 1920 se cometió otro atraco en la ciudad de South Braintree. Dos guardias de la fábrica de zapatos  Slater & Morrill, llamados Parmenter  y Bernardelli, llevaban una caja metálica que contenía 16000 dólares. Fueron interceptados por dos desconocidos que dispararon inmediatamente sobre ellos. Bernardelli murió allí mismo, junto a él se hallaron vainas vacías. En el cadáver se hallaron 4 proyectiles calibre 32. Uno de ellos  atravesó el pulmón derecho, perforó la aorta y se alojó en la pelvis; ese fue el disparo mortal. El doctor  Burges Magrath, “medical examiner” numeró las balas con ayuda de una aguja, la bala mortal llevaba el número 3.  el otro guarda, Parmenter, fue llevado al hospital en grave estado. Había recibido 2 balazos, uno de ellos perforó la vena cava, el herido falleció 14 horas después, la bala mortal fue marcada con una cruz.

               El capitán Proctor, jefe de policía del estado de Massachussets, se hizo cargo de los casquillos y de los proyectiles extraídos. Eran vainas de la casa Remington Peters y  Winchester. Los atracos se perpetraron en el clima de violencia social que caracterizó a los estados unidos después de la primera guerra mundial. El anarquismo, doctrina que pretendía imponer la justicia social por la destrucción violenta de todo poder político, había arraigado principalmente en la colectividad italiana. Constantemente había atentados con bombas contra senadores, ministros, jueces de renombre, o millonarios como John D. Rockefeller. Se hicieron redadas de anarquistas y comunistas, algunos centenares de ellos fueron expulsados del país. Este era el telón de fondo cuando se cometieron los atracos de South Braintree y Bridgewater.

El 17 de abril de 1920, fue hallado un automóvil Buick abandonado en descampado. Se trataba de un coche robado de similares características al utilizado en los atracos. Se sospechaba de un italiano llamado Boda. El tal Boda, fue arrestado junto con dos paisanos que lo acompañaban. Eran Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti.

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               Los dos detenidos negaron conocer a Boda. También dijeron que no llevaban armas. Fueron registrados, uno de ellos, Nicola Sacco de 29 años, portaba una pistola automática Colt, calibre 32, cargada con 9 proyectiles. En los bolsillos de Sacco había otros 23 proyectiles, fabricados por las casa Remington Peters y Winchester. El otro detenido, Bartolomeo Vanzetti, de 32 años,  llevaba un revolver Harrintong & Richardson, calibre 38, cargado con 5 proyectiles, y además, 4 cartuchos de escopeta similares a los utilizados en el asalto de Bridgewater. En uno de sus bolsillos había panfletos anarquistas.

               Sacco trabajaba en una fábrica de calzado. Vanzetti era vendedor ambulante de pescado. Ambos habían participado intensamente en actividades anarquistas y junto con otros compañeros cometían atracos para obtener fondos para la causa. Fueron reconocidos por varios testigos.

               El proceso comenzó el 21 de marzo de 1920, el juez Webster Thayer y el fiscal Frederick Katzmann, eran conservadores .el defensor de los italianos, el abogado Moore se había hecho renombre defendiendo anarquistas. Las pasiones políticas se desataron.

               La balística forense estaba en pañales, parecía como si cualquier empleado de una fábrica de armas estaba capacitado para ser estrella en la ciencia de moda. Fueron convocados sucesivamente, el capitán Proctor, Charles Van Amburgh y el “doctor Hamilton”. Los tres fueron descalificados por incompetentes. El primero de julio de 1927 el gobernador de Massachussets, Albin Fuller, cedió a las presiones de la opinión mundial y nombró un comité independiente encabezado por Albert Lawrence Lowell, presidente de la universidad de Harvard. El experto en armas de fuego y balística del citado comité, era el coronel Calvin Godard, doctor en medicina y cirujano cardiovascular. Cuando sirvió en Francia su extraordinario interés en las armas de fuego, hizo que se lo trasladara del cuerpo médico al servicio de artillería. Al momento del juicio era el director del DEPARTAMENTO DE BALÍSTICA FORENSE DE NUEVA YORK, fundado en 1923, debido al auge del gangsterismo con motivo de la prohibición. Calvin Godard llego con los instrumentos que lo harían famoso en el campo de la balística forense: el microscopio micrométrico y su microscopio comparador.

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               Godard trabajó con su acostumbrada minuciosidad y expuso su opinión de la siguiente forma: “La bala número 3 salió de la pistola de Sacco; no pudo ser disparada por ningún otra arma. Las balas de los cartuchos Winchester encontrados en la persona de Sacco, correspondían en su construcción a la bala número 3. la vaina W procedía, sin lugar a dudas, de la pistola de Sacco. Las restantes balas y cartuchos fueron disparadas por otra arma.

El 23 de agosto de 1927 los dos condenados murieron en la silla eléctrica de la cárcel de Charleston. Vanzetti murió diciendo “soy inocente”, y Sacco grito “Viva la anarquía”. En octubre de 1961, dos expertos en balística, los americanos Jack Weller y Frank Jury, revisaron el dictamen de Godard. Efectuaron nuevos disparos de prueba con la pistola de Sacco y tras minuciosos estudios llegaron a los mismos resultados que Godard en 1927.

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