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Informe Médico Legal sobre La crucifixón de Nuestro Señor Jesucristo

mayo 9, 2011
  • Introducción:                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  La Tanatologíaforense, es la ciencia que se ocupa del estudio del cadáver, desde el punto de vista de las exigencias judiciales.
  • La agonología, que es una de sus ramas principales, se ocupa de los fenómenos fisiopatológicos que se producen en la fase de transito de la vida a la muerte; tal como diferenciar las lesiones inferidas a los vivos o a los muertos, el estado mental del agonizante de decir verdad, la sobrevida del herido y otros temas vinculados al asunto que nos ocupa.La existencia del hombre esta marcada en su comienzo y en su fin por dos acontecimientos – el nacimiento y la muerte -. Se puede nacer de modo básicamente análogo. En cambio morimos de modos distintos, de muerte natural o por violencia. El objetivo de la ciencia forense es establecer la causa, el mecanismo y la manera de la muerte. La muerte  de N.S.JC fue un “homicidio jurídico”. Para reconstruir el drama bíblico utilizando los esquemas investigativos actuales, es necesario tener en cuenta los siguientes datos:
    1. Las circunstancias del hecho.
    2. El lugar del suceso.
    3. Los instrumentos utilizados.
    4. Los relatos de los testigos.
    5. La “Iconografía” disponible, si así puede llamarse, a la obras de arte, que durante cientos de años inspiraron a los artistas cristianos.

    El medico forense, utiliza los signos que halla en el cadáver y en la escena del crimen, o si la victima esta aun con vida, los síntomas que puedan contarle o el apreciar. Es esta la fase cognoscitiva del diagnostico y la detección. Ello permite en cada caso hasta donde sea posible, establecer el donde, cuando, como, quien y porque, de la enfermedad o del crimen.

    El Arresto:

    De acuerdo con los escritos que hemos consultado, la noche había cerrado ya completamente, cuando Jesús y sus discípulos abandonaron la sala donde habían cenado. Según su costumbre, atravesaron El Valle de Cedrón y se dirigieron al huerto de Getsemani, situado al pie del monte de los Olivos. El Salvador, había dicho a Pedro, a Santiago y a Juan que “velaran y orasen”. De pronto una patrulla armada y provista de antorchas invade el huerto. Eran los agentes del templo, especie de fuerza policial que actuaba a órdenes de los sacerdotes; iban armados de palos y escoltados por soldados romanos con espadas. La orden de arresto emanaba del gran Sacerdote y del Sanhedrín. Conociendo Judas la costumbre de Jesús, les había indicado que en aquel sitio podrían prenderle fácilmente. Judas acompañaba la patrulla y señalo con un beso a la victima de su traición. Hubo entonces un principio de resistencia de parte de los discípulos. Pedro pasó de la oración  a la acción. Sacando una de las dos espadas que llevaba, Cortó de un golpe la oreja a Malco (o Malek), el ciervo del sumo sacerdote. Nuestro Señor, tomo la oreja del herido y se la reestableció. Dice Fulton J. Sheen (“Vida de Cristo”): “Mal espadachín, aunque excelente pescador”. Pienso que Pedro no era diestro en el manejo de la espada y aun menos en la esgrima doble, utilizando a la vez, un arma en cada mano. Por otra parte, la espada utilizada en la época era El Gladius Romano, corta espada de50 cm. de longitud que portaban exclusivamente las legiones del Cesar. Muy probablemente utilizo su instrumento de trabajo, el cuchillo de pescador, de cierto tamaño y peso y por ello mas apto para herir con cortes a la manera de un machete y no a puntazos dirigidos a atravesar al adversario. La experiencia medico legal indica, que Pedro dirigió el golpe de arriba abajo y a la cabeza de Malco. Este instintivamente la lateralizo, para esquivar el golpe y la cuchilla le amputo la oreja. El medico legista italiano Leoncini clasifica las heridas cortantes en:

    1. lineales
    2. En Colgajo.
    3. Mutilantes.

    A esta ultima variedad, pertenece la lesión que sufriera Malco. Nuestro Señor tomo la oreja del herido y se la restableció, de otra manera, la lesión producida por Pedro, y según lo legislado en el artículo 90 del Código Penal Argentino habría sido calificada como de importancia grave, en este caso en defensa de terceros.

    El “restitutio ad integrum” de la pieza anatómica amputada, fue una curación milagrosa, ello no pudo pasar desapercibido a los integrantes de la patrulla, sin embargo, no hay, o no hemos hallado otros comentarios al respecto. En cambio, hay múltiples citas, que señalan a Malco, como el esbirro que abofetea a Cristo frente al Sanhedrín.

    La flagelación:

    Jesús fue encadenado en el huerto de los Olivos y así permaneció con las manos sujetas a la espalda, hasta la flagelación, donde se las quitaron para atarlo a la columna y azotarlo. ¿Cómo era la columna? ¿Cuál la posición de Jesús atado? ¿Características del instrumento utilizado? ¿Número de azotes y sus consecuencias?

    La mayoría de los estudiosos supone con razón que la columna era de mármol, baja y con una argolla encima para sujetar al torturado, de esa manera la víctima, debía encorvarse presentando toda la espalda al verdugo. Si la columna era alta, preso quedaba de cara a ella y apoyado en tierra por la punta de los pies, para evitar su desplazamiento durante el castigo. Los instrumentos utilizados eran la vara, el flagrum, el flagellum. En los golpes con la vara la piel resiste sin romperse, el derrame hemático se produce en los tejidos subyacentes a ellas, aparecen así, equimosis lineales, bien delimitadas y capaces de reproducir la forma del instrumento utilizado. De allí su importancia medicolegal en el diagnostico de sevicias. El flagrum estaba constituido por dos ramales de cuero con bolas de metal en las puntas. El flagellum estaba hecho con nervios de buey y ruedecillas dentadas en sus extremos.

    Estos instrumentos producían no solo equimosis lineales, como lo hace un latigazo, agregaban también heridas contusas dado sus especiales características constructivas. Entre los judíos, y a esclavos, solo se podían dar 40 azotes, entre los romanos no había límite alguno. Cuarenta golpes, equivalen a Ochenta lesiones, el límite se establecía para evitar la muerte de la victima; la flagelación precedía a la crucifixión. ¿Cuál fue el número de azotes que sufrió Jesús? No hemos hallado datos certeros, casi todos los estudiosos opinan; “Que no había en la piel espacio alguno indemne” (Dr. An6tonio Barbará Ruidor – “La medicina y la pasión de Jesús” – Edit. Villamaza, Barcelona – Valencia 246). Para algunos fueron tres y para otros 6 los soldados Romanos que se turnaban para azotar al Salvador. Yo supongo que recibió al menos 100 golpes con el flagrum o con el flagellum. Si aceptamos que una fractura del hueso humero produce una pérdida de 750 cc de líquidos orgánicos, y una de fémur 1500 cc, (y por ende el shock desencadénate). La tortura sufrida por Jesús supera ampliamente estos parámetros. Cualquier hombre, sin el carácter divino de Jesús hubiera muerto durante la tortura.

    La corona de espinas:

    Después de la flagelación y esperando Jesús ser conducido ante Pilatos, quedo abandonado a la soldadesca Romana. Se supone que la corona de espinas estaba formada por un capacete de junco que sirvió de base para implantar el manojo de espinas o corona propiamente dicha, las puntas atravesaron la piel del cráneo, produciendo lesiones de tipo punzante y excoriaciones de la piel al resbalar por ella. La región esta inervada por las ramas sensitivas del nervio facial, y las lesiones resultan especialmente dolorosas. Las hemorragias también son muy copiosas cuando un traumatismo afecta esta zona, porque el cuero cabelludo esta muy vascularizado. La sangre siguiendo la dirección de la fuerza de gravedad, cubrió la cara, los cabellos y la nuca. Este detalle, junto con el sudor y el polvo adheridos hacen verosímil la creencia, de la impresión del rostro del salvador en el lienzo de la veronica.

    El vía Crucis:

    E verdadero motivo de la muerte de Jesús, fue completamente religioso,  sus enemigos habían conseguido presentarlo en el Pretorio como culpable de delito de Estado. De otra forma, no hubieran podido obtener de Pilatos la condena a muerte. Los sacerdotes, valiéndose de la muchedumbre, pidieron que se aplicase el suplicio de la cruz. El domingo anterior, el pueblo lo había aclamado, pero aquella mañana muchos gritaban “No tenemos mas rey que le cesar”. Este suplicio no era de origen judío, si la sentencia condenatoria de Jesús hubiera sido puramente mosaica, se lo habría lapidado. La cruz era un suplicio Romano que se aplicaba a esclavos y delincuentes, cuando se quería agravar la pena de muerte. Se atribuye su invención a Semiramis, reina de Asia y babilonia. De allí pasa al resto de Asia, Grecia e Italia. En Cartago era el suplicio corrientemente utilizado.

    Los romanos dejaban  las victimas crucificadas hasta que el cadáver evolucionaba a la putrefacción, los hebreos aceleraban el final fracturando a golpes brazos y piernas.

    Decía Séneca: “en la cruz, el ajusticiado pierde al vida gota a gota”. Cuando la comitiva encargada de la ejecución se ponía en marcha hacia el lugar del suplicio, solía ir precedida de una trompeta que abría el paso; luego seguía un Heraldo que anunciaba el nombre del reo y el delito cometido. Otras veces se escribían estos datos en una tablilla y se la colgaba al cuello del reo. Formaban parte de ella, dos testigos del Consejo que había sentenciado al inculpado. Y un centurión montado a caballo al mando de un destacamento de soldados. Junto con nuestro Señor caminaban hacia el calvario, Dimas y Gesmas, los dos ladrones que también iban a ser crucificados. Jesús llevaba todo el peso de la cruz sobre su espalda y sus hombros, ya lacerados por los azotes que había recibido. Hay opiniones contradictorias con respecto al peso de la cruz, no se sabe que tipo de madera fue utilizada, había a disposición cedro, olivo, palma y ciprés. Unos le asignan un peso de 40 Kg., otros opinan que su peso era de 75 kg. El palo vertical o “Stipes”, que en Latín quiere decir estaca, o palo hincado en tierra, media aproximadamente 2, 80 mts., y la viga transversal o “patibullum”, 2,30 mts. Cuando visitamos Israel, pudimos comprobar, la dificultad para reproducir el trayecto y las distancias del vía crucis, casi todos los pasionistas admiten que fue de aproximadamente1 km. El condenado debía llevar sobre sus hombros el instrumento de su suplicio, Jesús lo hizo pisando terreno desigual y pedregoso. Cristo iba descalzo. Temiendo los Soldados romanos que la perdida de sangre, los azotes, la corona de espinas y el peso de la cruz, terminaran con su vida antes de ser crucificado, obligaron a un forastero, Simón de Cirene a que le ayudara a llevar la cruz. Era probablemente uno de los cientos de curiosos que querían ver la ejecución. Simón no actuó voluntariamente pero perteneció después según parece, a la comunidad cristiana, en al cual eran muy conocidos sus dos hijos Alejandro y Rufo.

    No se sabe con exactitud si el Cireneo cargo totalmente la cruz yendo detrás del señor o solamente lo ayudó. Según Ana C. Emmerich (“Vida de Jesús y de la virgen”), Jesús no fue enteramente liberado del peso de la cruz, porque ella se ataba con ligaduras al tórax del condenado. De acuerdo con los relatos clásicos, cristo cayó tres veces, hacia delante, y sin la protección instintiva de los brazos inmovilizados por las ataduras. En estas condiciones, la caída al suelo, suele producir equimosis y excoriaciones en la región frontal, el mentón, el caballete nasal y las rodillas. Por otra parte, el golpe de la cruz contra el hombro y la escápala tiene que haber ocasionado lesiones contusas.

    La Crucifixión:

    El lúgubre cortejo llego por fin al sitio de la crucifixión. El Gólgota no era un monte propiamente dicho, sino un montículo ubicado fuera del recinto amurallado de Jerusalén. La palabra hebrea “Golgolet”, de la cual deriva el nombre de Gólgota, significa “El lugar del cráneo”. Una antigua tradición aseguraba que allí estaba enterrado el cráneo de Adán, el cual fue puesto al descubierto por el terremoto y rociado con la sangre que goteaba de la cruz. De allí la costumbre de representar un cráneo a los pies de los crucifijos, para indicar que el nuevo Adán estaba muriendo por el viejo Adán.

    Mucho más razonable es pensar, y así se admite en la actualidad, que el nombre alude a la forma del montículo, que se asemeja a la de un cráneo y a su aspecto de eminencia rocosa, lisa, árida y desprovista de vegetación. Para otros era sencillamente el lugar donde se arrojaban los huesos de los ajusticiados.

    Otro punto dudoso en la historia de la Pasiónes el relacionado a la forma de la cruz. La cruz la formaban  dos palos, uno recto y vertical y otro transversal. Entre los pueblos de oriente medio se empleaban de ordinario, tres tipos de cruces. La cruz decussata, en figura aspa formada con dos vigas o palos cruzados en X, posteriormente llamada cruz de san Andrés. La cruz commissa o en forma de T, y la cruz Inmissa o cruz ordinaria, en la cual el leño vertical sobresale por encima del transversal. Es muy probable que la de Jesús fuera una cruz Inmissa pero provista de un travesaño anteroposterior, ubicado a dos tercios del palo vertical, el sedil o sedile. Sobre el cual quedaba como ahorcahadas el cuerpo del ajusticiado. Ello permitía que las manos soportaran el peso del sujeto sin desgarrase. Otro accesorio de la cruz era el supperaneum, era un soporte o escabel sobre al que apoyaban los pies.

    ¿De que modo fue clavado el salvador a la cruz? Algunos opinan que fue crucificado sobre la cruz tendida en el suelo y levantada después. Pero muchos padres de la iglesia y casi todos los comentaristas, entienden que la cruz estaba ya plantada verticalmente cuando fue clavado a ella el cuerpo de Jesús. Para aceptar esta hipótesis, es necesario suponer que el cuerpo apoyaba en el sedile, de otra manera la maniobra de la crucifixión resultaría muy difícil de comprender, mas si se tiene en cuanta la altura, tal como aparece en los crucifijos y las obras de arte. La crucifixión se hacia violentamente, los clavos entraban a martillazos, produciendo lesiones – contusoperforantes -. Algunos escritores opinan que Jesucristo no fue crucificado traspasando con clavos las palmas de las manos, sino que los clavos penetraron por entre los huesos del carpo o muñeca. Que solo así podía sostenerse el peso del cuerpo de Jesús, pues clavado por las palmas estas se habrían desgarrado con seguridad. Pero la presencia del sedile sosteniendo el cuerpo, puede explicar que no se produjeran tales desgarros.

    Por otra parte, los libros sagrados avalan el clavado por las palmas de las manos; Tomás, el discípulo incrédulo decía: “Si no veo en sus manos los agujeros de los clavos….”. También aquella frase del salmo “Taladraron mis manos y mis pies….”. Con respecto a los pies, es difícil aceptar que un solo clavo atravesara ambos pies, como se ve en casi todos los cuadros de los grandes maestros de la pintura. Resulta más lógico suponer, que apoyado sobre el supperaneum, fueran clavados separadamente. La imagen del cristo con tres clavos es propia de los artistas pertenecientes al periodo del Renacimiento. Jesús no ingirió agua desde al noche anterior y estaba anímico, deshidratado y sediento. Siendo la crucifixión el mas horrible de los tormentos, solía ofrecerse al reo una bebida que se creía poseía propiedades analgésicas, tal vez aportada por las mujeres de Jerusalén y elaborada a base de vino mezclada con mirra. Al llevárselo a los labios cristo reconoció que se trataba de un calmante y lo rechazó no quiso beber aquello que podía empañar su misión de mediador según consta en las sagradas escrituras, solo permitió que mojaran sus labios con la bebida ordinaria que los romanos llevaban en sus campañas. Consistía en una mezcla de vinagre y agua, llamada “posca”. Un soldado llamado Estefaton (¿?) tomo una esponja, la empapo con el brebaje y poniéndola en una caña la acerco a los labios de Jesús. La hora de la crucifixión, siguiendo a san Marcos, fue cumplida a la ahora tercia, (A las doce del mediodía). Todo induce a creer que la muerte se produjo en tres horas. En el suplicio de la cruz el detalle más horrible era, que el reo podía sobrevivir 3 o 4 días. Las hemorragias de manos y pies no eran mortales, la intención no era matar al condenado produciéndole determinada lesión corporal, sino exponer al sujeto enclavado por las manos y dejarle abandonado hasta que se pudriera sobre el madero.

    En la crucifixión de cristo la muerte de verifico muy pronto, lo prueba el dato importante de que según la ley Judía, los sábados eran días destinados al descanso y no podía en manera alguna hacerse en ellos trabajos de ninguna especie, menos trabajos fúnebres, por esta razón, vieron que llegaba la tarde del viernes y los crucificados no acababan de morir, mandaron que los soldados fracturaran las piernas a los dos ladrones que acompañaban a Jesús como lo hicieron en efecto; pero al legar a este no tuvieron necesidad de repetir la maniobra que tenia por finalidad, apresurar la muerte porque ya  había dejado d existir. Fue entonces que Longinus con la lanza le abrió el costado, y al instante “salio sangre y agua”. “Le abrió el costado”, “la herida del costado”, etc. Son dichos que corresponden  a la descripción de una lesión de tipo punzocortante. Es decir, producida por un instrumento dotado de punta y de filo. Entere las armas enhastadas utilizadas por los romanos, se distinguían el “Pilum”, dotado de una pequeña punta piramidal y maciza. Podía ser utilizada como un venablo arrojadizo o como arma de gran poder de penetración, para traspasar escudos o cotas de malla en el combate cuerpo a cuerpo. El pillum penetraba en el cuerpo de la victima produciendo lesiones contuso perforantes, porque carecía de filos. Ello no se corresponde con las descripciones de los escritores que se han ocupado del tema, tampoco con el aspecto de la herida que se observa en las tallas y los cuadros de los grandes maestros. Longinus seguramente utilizó una lanza con moharrra dotada de punta y filos, y de forma oval o triangular. Un instrumento de este tipo penetra en las partes blandas con la punta y las va seccionando con el filo. El aspecto del orificio externo de la lesión es el de un “ojal” de labios separados y bordes limpios no contusos, porque el arma esta dotada de filo. Ahora bien, ¿como diferenciamos las lesiones inferidas al los vivos y a los muertos?. En las lesiones vitales, los labios de la herida están separados y engrosados, porque la presión sanguínea que aun perdura, los infiltra. Hay también signos francos de coagulación y de hemorragia. En los cuadros de crucifixiones que hemos observado en los museos europeos, la interpretación es libre, las hay de los dos tipos. Lo mismo ocurre con el sitio topográfico de la lanzada, la mayoría esta ubicada en el reborde costal izquierdo, otras en el lado derecho. Pensamos que Longinus ataco por la izquierda, en ese lado supone el vulgo se halla el corazón. Además el soldado romano era entrenado para herir por debajo del reborde costal, debido a la coraza que protegía el pecho del enemigo. Resulta entonces que la lanzada siguió una dirección de adelante hacia atrás, de abajo a arriba y de izquierda a derecha. Las lesiones de este tipo en general lesionan el pulmón y el ventrículo derecho. La “salida” de sangre no debe confundirse con hemorragia, que es signo de lesión vital, como ya hemos comentado. La sangre rezuma del cadáver cuando acumulada en una cavidad la posición declive del cuerpo permite su salida. La ubicación casi horizontal del corazón en el mediastino, la acumulación pasiva de sangre en las cavidad es derechas y la posición de Jesús clavado en la cruz, verticalizado y con el busto algo inclinado hacia delante pueden explicarlo.

    La salida de “agua” aceptando que el lanzazo atravesara también el pericardio, puede explicarse, según mi entender a la existencia de liquido originado en una pericarditis traumática, dado la multiplicidad de golpes que padeciera el Salvador, predominantes en la mitad superior del cuerpo. La cronología o sea, la relación traumas precordiales y derrame pericárdico, no es discordante con el tiempo transcurrido desde el arresto a la muerte. Los derrames de este tipo se producen en breve término; no así los pleurales que demandan un lapso mayor. De ello hay casuística abundante en traumatología forense  y en medina legal laboral.

    La causa de la muerte de cristo fue la asfixia posicional. Con los brazos horizontalizados y el cuerpo suspendido, se agotaron no solo los músculos que movilizan a la caja toráxica. Experiencias con voluntarios suspendidos de un madero con las manos atadas a este, y con la punta de los pies apoyados en el suelo, registraron:

    1. taquicardia.
    2. Hipotensión arterial.
    3. Calambres en miembros superiores.
    4. Palidez sudoración y angustia.

    Las radiografías del tórax indicaron un descenso del diafragma de hasta a14 cm y la vericalizacion del corazón. El tórax se fija en inspiración permanente, la espiración es muy dificultosa y la asfixia es la regla. La victima muere por anoxia debido a la restricción de la dinámica respiratoria. Contribuyeron también al deceso, la hipovolemia producida por las hemorragias y el “taponamiento” cardiaco originado por la pericarditis traumática. Comentario aparte en relación con la condición mental del agonizante de decir verdad, e interrogante planteado al medico Forense en alguna ocasión son las palabras de cristo ya clavado en el patíbulo de la cruz “PADRE, PERDONALOS PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN”. Jamás hubo predicador como cristo moribundo. Cuando muere una persona proclama su propia inocencia o condena a sus verdugos, o pide perdón por su delito. Cristo como mediador entre dios y el hombre, lo que hacia era dispensar perdón. Abogaba por los pecadores. O sea, intelecto integro y chispa divina en su humanidad. El art. 34 del Código Penal Argentino, exime de pena a  quien no haya podido, en el momento del hecho “comprender la criminalidad del acto o digirigir sus acciones”. “comprender”,  es captar valores. O sea, discernir, darse cuenta, percatarse de la mala acción que se va a llevar a cabo, distinguir entre el bien y le mal. En nuestro medio, el menor de edad autor de delito es equiparado al alienado mental, no es punible porque no puede comprender la criminalidad del acto cometido. O sea, solo la ignorancia de su enorme pecado era capaz de brindarles una posibilidad de salvación a quienes condenaron al salvador.

    La expresión del centurión: “Verdaderamente este hombre era hijo de dios”, es testimonio valedero e irrefutable. Fue producto de una reflexión, al observar el terremoto y la manera en que había muerto el crucificado, el había mandado y presidido la ejecución y, seguramente había sacrificado a muchos hombres anteriormente. Dio testimonio con la expresión propia de un hombre imparcial y razonable, comprendió que la s acusaciones habían sido burdas calumnias y que aquel hombre era justo e inocente; mas aun, proclamo incluso su divinidad.

    Este articulo fué publicado por la Revista del Hospital Sirio Libanés

 Año II, Número 1 – Primer semestre de 2008

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14 comentarios leave one →
  1. hector di salvo permalink
    octubre 1, 2011 18:50

    Realmente, una pieza incomparable de medicina legal aplicada. Nuevamente el Maestro nos sorprende con un tema apasionante y difícil de encarar. Creo que debe ser releído varias veces para apreciarlo.

  2. Marcelo permalink
    octubre 4, 2011 20:55

    Es impresionante el análisis que se puede realizar al haber pasado ya más de dos siglos, muy interesante! Por favor, siga poniendo contenido. Muchas gracias.
    Saludos desde Mar del Plata.
    Marcelo.

  3. Roberto Cohen permalink
    diciembre 14, 2011 14:35

    Maestro: muy contento de poder contactarlo por este medio, y saber que vía internet también es posible actualizar la Medicina Legal. Sus enseñanzas nos sorprenden permanentemente, y tal como dice el Dr. Di Salvo hay que releer sus artículos permanentemente para no dejar de sorprendernos.
    Con la admiración de siempre, Roberto Cohen.

    • diciembre 15, 2011 20:50

      Estimado Roberto: Agradezco profundamente tus palabras. Con respecto a mis artículos, considero que yo soy como un Dinosaurio que aún transita los ásperos senderos de la Medicina Legal.
      Un Abrazo.

  4. Matias permalink
    febrero 14, 2012 00:29

    muy buen post de medicina legal… admiro tu trabajo rodolfo, eres un maestro en la medicina forense… te mando un abrazo

  5. claudia permalink
    mayo 23, 2012 22:38

    Excelente trabajo;muy esclarecedor…lo felicito,doctor

  6. Jorge permalink
    diciembre 27, 2012 19:24

    Qué buen artículo, incluso para un lego como yo! Muchas felicitaciones.

  7. Flavio Florencio Sanchez permalink
    mayo 28, 2013 18:34

    Estimado doctor Raffo, soy periodista y estudiante de Medicina y es usted una verdadera inspiración para mí. Admiro su pericia y profesionalismo en ambas disciplinas. Gracias por ser para nosotros un ejemplo a seguir. Le envío un cordial saludo y un afectuoso abrazo!

  8. marzo 20, 2015 19:53

    Estimado Dr. Raffo: lo admiro profundamente y aunque no me dedico a la medicina forense (soy traductora), me interesa mucho la materia y leí varios de sus trabajos. Es una personalidad destacada de la ciencia médica y por eso me complace saludarlo. Atentamente, Débora

  9. Rvdo. Samuel Álvarez Cruz permalink
    marzo 30, 2016 14:40

    Artículo muy emocionante, detalladamente y con lenguaje claro acerca de Jesucristo, su pasión y muerte fisiopatológica. Admiro doctor su análisis profesional y perito en hacer hincapie en que el sacrificio del Salvador y Redentor del mundo, no fué una simple muerte cualquiera. Que Dios lo colme de bendiciones.

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