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Perfil criminológico del abusador de menores

junio 25, 2013

La crónica periodística nos informa con frecuencia acerca de este delito. La temática es desagradable, queda obligado el comentarista, a expresarse, con rodeos de palabras, para abordar con mínima crudeza, los espinosos detalles que deben exponerse en estas cuestiones.

Concepto:

Se trata de sujetos con estímulo sexual exclusivo o preferente hacia personas no maduras genitalmente. Son los considerados menores de edad por los códigos que rigen en cada país, en términos generales, aquellos cuya edad oscila entre los 13 y los 16 años. Etimológicamente “Abusar” significa “Usar mal” o en forma “injusta” o “indebida”. En nuestro país, el delito está tipificado en el primer párrafo del artículo 119 del Código Penal.

Art. 119. – Será reprimido con reclusión o prisión de 6 meses a 4 años el que abusare sexualmente de persona de uno u otro sexo, cuando esta fuere menor de 13 años o cuando mediare violencia, amenaza, abuso coactivo o intimidatorio de una relación de dependencia, de autoridad o de poder, o aprovechándose de que la víctima por cualquier causa no haya podido consentir libremente la acción.

Puede afirmarse que el “abuso sexual” podría homologarse a la derogada figura del “abuso deshonesto”; Hay contacto de connotación sexual, pero no acceso carnal, ello implicaría otro ilícito, la violación que está tipificada en el tercer párrafo de  del ya consignado  Art. 119 del Código Penal.

En el “abuso” no hay acto penetrativo, de allí la terminología empleada por los diversos autores que se han ocupado del tema: “caricia indecente”, “tocamiento impúdico”, “acto de libídine” Etc. Dicho en forma más concreta, la manera o materialidad es la siguiente:

  1. Contacto digital con zona ano-genital.
  2. Contacto entre genitales.
  3. Contacto genital con órgano subsidiariamente sexual (anilinguo, cunilinguo).

Algunos tratadistas incluyen en este delito, el “desnudar” a la víctima, porque ello afecta su integridad, al acceder a la privacidad del cuerpo. En resumen, los elementos constitutivos del delito son los siguientes:

Autor: Varón o mujer

Víctima: Varón o mujer

Condiciones: Menor de 13 años o impedimento para consentir libremente el acto. La costumbre ha impuesto el término “Pedofilia”, cuando la víctima es menor de 14 años y “efebofilia” cuando su edad oscila entre 14 y 21 años.

Acto: Contacto corporal (no penetrativo).

Pena: Prisión o reclusión de 6 meses a 4 años.

Variedad de delincuentes: Una clasificación muy simple es la siguiente:

  1. Forma homosexual.
  2. Forma heterosexual.
  3. Forma mixta (el sujeto es casado y con hijos).

Rendimiento del examen pericial: El examen raramente es positivo. En el 90% de los casos no hay lesiones o es muy tarde para lograr comprobarlas. Por lo general son lesiones traumáticas mínimas (excoriaciones), periorificiales e inespecíficas. Tiene gran valor cuando el examen es precoz, el hallazgo de semen o vello pubiano en la piel o en las ropas. La existencia o inexistencia de enfermedades venéreas siempre debe investigarse.

El perfil del delincuente:

Abarca toda la gama del espectro, desde la apariencia del ángel, hasta la de demonio. Habitualmente suele ser la persona que debe proteger al niño. La víctima (el niño) no desconfía del victimario porque es figura de autoridad o respeto.

Sacude nuestro ánimo la crónica policial, cuando se trata del maestro, el sacerdote (Padre Grassi), el psicólogo (caso Conzi), el vecino o un pariente. Tras la máscara bondadosa se oculta un delincuente peligrosísimo. Pertenece a cualquier clase social, gran manipulador, discurso correcto y apariencia de hombre normal y confiable. La víctima no comprende bien lo que está pasando, no puede discriminar, es un inmaduro.

La técnica del criminal:

Es una mezcla de seducción e intimidación. Lo amenaza, le impone el silencio y el secreto. El criminal no siempre es del tipo pasivo, puede matarlo para evitar la denuncia. Se pueden clasificar en igual forma que los delincuentes seriales, organizados y desorganizados. El organizado es del tipo “seductor”, atento y afectuoso. En general vive solo o con algún pariente, por lo común su madre. La víctima lo escucha, lo sigue. Es el buen compañero, hace regalos, invita a fiestas, que rápidamente se condimentan con alcohol, drogas y exhibiciones sexuales. Elige víctimas con conflictos afectivo-familiares, y a menudo utiliza varias al mismo tiempo y pertenecientes al mismo grupo social o escolar. Forma una pandilla, cada uno de sus compinches tiene una función específica. Prostituyen, venden pornografía, y establecen conexiones internacionales con turismo pedófilo, especialmente en áfrica, sur de Asia, América y la Argentina.

El desorganizado: Carece de las condiciones que tipifican a un seductor. El acercamiento verbal es mínimo, el sujeto merodea y acecha al candidato y el elige el momento oportuno. Ataca, manosea y huye.

El calvario de la víctima: Puede esquematizarse de la siguiente forma:

Es la palabra de un niño contra la palabra de un adulto que suele ser convincente y manipulador. El niño no es testigo confiable, se cansa de contar siempre lo mismo y siente que no le creen. La encuesta resulta más perjudicial que el delito mismo.

Los síntomas más habituales: Ansiedad, trastornos de sueño, crisis de pánico y enuresis, que antes no había. Llanto inmotivado. Romper sus juguetes, negativa y hasta resistencia física para ingresar a la guardería o escuela.

La labor del investigador: Hay reglas para guiarlos que son las siguientes:

  1. El problema médicolegal es la interpretación del testimonio que aporta la víctima.
  2. El menor debe ser interrogado en cámara Gesell, nunca ante congreso.
  3. El examen se inicia con una conversación general (diversiones, amigos, deportes, etc.) insidiosamente comienza el motivo que se investiga. Lo fundamental es logar que se sienta seguro y que establezca “rapport” con el interrogador, y que ubique los hechos en tiempo y espacio.
  4. El interrogatorio no debe ser tipo “policial”, no sugerir respuestas ni “contaminar” al menor con terminología científica.
  5. Valorar siempre el grado de impacto, ello depende del grado de relación con el victimario, la edad del niño, y de la duración y característica del episodio. Las secuelas en la adolescencia suelen ser, las neurosis y la dependencia al alcohol y las drogas.

Las respuestas del delincuente:

  1. Niega siempre. Es víctima de persecución y calumnias.
  2. Intenta “negociar” denunciando a otros abusadores.
  3. Que la víctima lo sedujo a él. la víctima es “prostituto”. “Ya lo hizo con otros”.
  4. Que estaba investigando casos de pedofilia.
  5. Que estaba educando sexualmente al niño.
  6. Que eran caricias sin intención maligna alguna.
  7. Que la intención era “proteger niños indefensos del mundo y hablar de filosofía” (Caso Eduardo Conzi).
  8. Se niega a declarar (La ley le otorga ese derecho).

Las formas clínicas – Variedad de abusadores.

  1. Forma simbólica: No pasa de las fantasías sexuales. Colecciona pornografía. Practica el “placer solitario” (masturbación). Se agrupa con otros anormales que tienen los mismos intereses.
  2. Forma sádica: La pedofilia es un componente más de su retorcida personalidad. Hay un “pequeño sadismo”, se confunde con el maltrato del menor (battered Child), últimamente la crónica policial nos ha anoticiado de casos comprobados de la crueldad de jardines de infantes. El “gran sadismo” incluye a todos aquellos casos de tortura y muerte. Yo he abordado el tema en “Tanatología – Investigación de homicidios” (Editorial universidad 2006, cap. X, pág. 224).
  3. Forma patológica: Es un síntoma más de un enfermo mental. Por lo general imbéciles y de mentes seniles.
  4. Forma “experimental”: Se trata de depravados que quieren “probar algo nuevo y diferente”. Buscan jóvenes prostituidos. por lo general se trata de actos aislados.
  5. Forma mimetizada: En estos casos el sujeto está en contacto con el niño (allegado, guarda, maestro, etc.) Las respuestas del acusado son las siguientes: “cambiarle las ropas”, “examinarlo en busca de enfermedades”, “castigarlo”, “darle de nalgadas seguidas de caricias”, “costumbre de dormir con los niños” etc.
  6. Los pedófilos casados:
    1. Suele unirse a una mujer que ya tiene hijos. Ellos son el blanco elegido.
    2. El sujeto victimiza a sus propios hijos o adopta niños. Las víctimas suelen revelar la verdad en la adultez. Hay dos tipos: “Marido tirano” al que todos le temen, y el “marido sumiso” tipo “bonachón”, que sabe ocultar su maldad.
    3. La actitud de la esposa:
  • Es muy variable y caprichosa: denuncia y retira la denuncia.
  • No revela información.
  • Responde con pararespuestas.
  • Tolera la situación (miedo – vergüenza).
  • Complicidad, hay parejas de pedófilos (cuidadores de niños).
  • Hay ejemplos aberrantes: En un caso de observación personal, la madre respondió enojada: “¡Él tiene derecho! Es el padre, ¿No?”

La falsa denuncia:

  • La causa:
  1. Venganza.
  2. Malignidad.
  3. Extorsión.
  4. Riñas de amantes.
  5. Juicios de divorcio.
  • El menor es “entrenado” por el calumniador para repetir una lección bien aprendida.
  • En los casos genuinos hay reticencia por parte del menor para responder al interrogatorio, hiperactividad notoria y lenguaje propio de la edad.
  • La primera sospecha de falsa denuncia la percibe el perito cuando le expresa al pariente que hay normalidad, que nada ha ocurrido, la reacción del padre – En lugar de calmarse – es la furia, no acepta prueba en contrario, exige otra peritación. Por lo general en los casos falsos, el niño relata directamente los hechos, en forma estereotipada, sin emotividad y empleando lenguaje de adultos.

 

Inquietud final: ¿Dónde están todos los niños que desparecen? ¿Qué ha sido de ellos?

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4 comentarios leave one →
  1. Flavio Florencio Sanchez permalink
    junio 26, 2013 00:35

    Excelente análisis Dr. Raffo.

  2. Natalia Vigo permalink
    junio 26, 2013 05:05

    Siempre he dicho que si no fuese por las noticias o hechos cercanos, jamás me hubiese siquiera imaginado en mis peores pensamientos que alguien puede ver a un niño de una manera sexual.
    Y su inquietud es la de muchos Dr; con cada nuevo caso, redurge en mi memoria el recuerdo de muchos otros niños desaparecidos. ¿Que les habrá pasado? ¿Siguen con vida? Es terrible el desconocimiento!

  3. doris permalink
    junio 27, 2013 10:54

    Estimado Dr.éstos enfermos, los del tipo normal y confiable,”explotan” de un dia para otro,o hay indicios que determinan que eso va a suceder?

  4. fernando permalink
    julio 1, 2013 11:33

    hola dr. raffo. queria saber donde se podia adquirir su libro “la muerte violenta” en cap. fed. ya que he consultado en diversas librerias y se encontraria agotado. muchas gracias.

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