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El caso Sacco y Vanzetti – La balística forense

julio 15, 2014

Dos distinguidos alumnos me consultaron acerca de un tema vinculado con la balística forense. Me anoticiaron acerca de una exitosa obra teatral, estrenada en el Teatro Cervantes, que pone en escena una historia dramática, el caso Sacco y Vanzetti.

Iniciamos una simpática discusión que incluyo el estudio  de las personalidades de los acusados y el entorno político-social que los rodeaba. No podía faltar, por supuesto, el comentario técnico medico legal del caso. Fue por ello que transcribo unos párrafos que datan de una publicación del año 2006 (Tanatología, investigación de homicidios – Editorial Universidad – Pág.. 51).

La conclusión de la charla fue, que en la criminalística, aun después de muchos años de ocurrido el hecho, puede transformar a personajes de leyenda, de victimas a victimarios.

 

El caso Sacco & Vanzetti:

            El caso Sacco y Vanzetti se inició el 24 de diciembre de 1919 en la ciudad de Bridgewater, cerca de Boston, con un atraco a un transporte de dinero, para pagar los salarios de las fábricas de zapatos White. Un coche tripulado por hombres que parecían extranjeros interceptó el camión del dinero. Los desconocidos abrieron fuego con sus pistolas y una escopeta. Los custodios cayeron abatidos, los asaltantes abandonaron su empresa y huyeron sin el botín. En el lugar del hecho se hallo un cartucho de escopeta vacío.

               Pocos meses después, el 15 de abril de 1920 se cometió otro atraco en la ciudad de South Braintree. Dos guardias de la fábrica de zapatos  Slater & Morrill, llamados Parmenter  y Bernardelli, llevaban una caja metálica que contenía 16000 dólares. Fueron interceptados por dos desconocidos que dispararon inmediatamente sobre ellos. Bernardelli murió allí mismo, junto a él se hallaron vainas vacías. En el cadáver se hallaron 4 proyectiles calibre 32. Uno de ellos  atravesó el pulmón derecho, perforó la aorta y se alojó en la pelvis; ese fue el disparo mortal. El doctor  Burges Magrath, “medical examiner” numeró las balas con ayuda de una aguja, la bala mortal llevaba el número 3.  el otro guarda, Parmenter, fue llevado al hospital en grave estado. Había recibido 2 balazos, uno de ellos perforó la vena cava, el herido falleció 14 horas después, la bala mortal fue marcada con una cruz.

               El capitán Proctor, jefe de policía del estado de Massachussets, se hizo cargo de los casquillos y de los proyectiles extraídos. Eran vainas de la casa Remington Peters y  Winchester. Los atracos se perpetraron en el clima de violencia social que caracterizó a los estados unidos después de la primera guerra mundial. El anarquismo, doctrina que pretendía imponer la justicia social por la destrucción violenta de todo poder político, había arraigado principalmente en la colectividad italiana. Constantemente había atentados con bombas contra senadores, ministros, jueces de renombre, o millonarios como John D. Rockefeller. Se hicieron redadas de anarquistas y comunistas, algunos centenares de ellos fueron expulsados del país. Este era el telón de fondo cuando se cometieron los atracos de South Braintree y Bridgewater.

El 17 de abril de 1920, fue hallado un automóvil Buick abandonado en descampado. Se trataba de un coche robado de similares características al utilizado en los atracos. Se sospechaba de un italiano llamado Boda. El tal Boda, fue arrestado junto con dos paisanos que lo acompañaban. Eran Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti.

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               Los dos detenidos negaron conocer a Boda. También dijeron que no llevaban armas. Fueron registrados, uno de ellos, Nicola Sacco de 29 años, portaba una pistola automática Colt, calibre 32, cargada con 9 proyectiles. En los bolsillos de Sacco había otros 23 proyectiles, fabricados por las casa Remington Peters y Winchester. El otro detenido, Bartolomeo Vanzetti, de 32 años,  llevaba un revolver Harrintong & Richardson, calibre 38, cargado con 5 proyectiles, y además, 4 cartuchos de escopeta similares a los utilizados en el asalto de Bridgewater. En uno de sus bolsillos había panfletos anarquistas.

               Sacco trabajaba en una fábrica de calzado. Vanzetti era vendedor ambulante de pescado. Ambos habían participado intensamente en actividades anarquistas y junto con otros compañeros cometían atracos para obtener fondos para la causa. Fueron reconocidos por varios testigos.

               El proceso comenzó el 21 de marzo de 1920, el juez Webster Thayer y el fiscal Frederick Katzmann, eran conservadores .el defensor de los italianos, el abogado Moore se había hecho renombre defendiendo anarquistas. Las pasiones políticas se desataron.

               La balística forense estaba en pañales, parecía como si cualquier empleado de una fábrica de armas estaba capacitado para ser estrella en la ciencia de moda. Fueron convocados sucesivamente, el capitán Proctor, Charles Van Amburgh y el “doctor Hamilton”. Los tres fueron descalificados por incompetentes. El primero de julio de 1927 el gobernador de Massachussets, Albin Fuller, cedió a las presiones de la opinión mundial y nombró un comité independiente encabezado por Albert Lawrence Lowell, presidente de la universidad de Harvard. El experto en armas de fuego y balística del citado comité, era el coronel Calvin Godard, doctor en medicina y cirujano cardiovascular. Cuando sirvió en Francia su extraordinario interés en las armas de fuego, hizo que se lo trasladara del cuerpo médico al servicio de artillería. Al momento del juicio era el director del DEPARTAMENTO DE BALÍSTICA FORENSE DE NUEVA YORK, fundado en 1923, debido al auge del gangsterismo con motivo de la prohibición. Calvin Godard llego con los instrumentos que lo harían famoso en el campo de la balística forense: el microscopio micrométrico y su microscopio comparador.

22-Goddard

               Godard trabajó con su acostumbrada minuciosidad y expuso su opinión de la siguiente forma: “La bala número 3 salió de la pistola de Sacco; no pudo ser disparada por ningún otra arma. Las balas de los cartuchos Winchester encontrados en la persona de Sacco, correspondían en su construcción a la bala número 3. la vaina W procedía, sin lugar a dudas, de la pistola de Sacco. Las restantes balas y cartuchos fueron disparadas por otra arma.

El 23 de agosto de 1927 los dos condenados murieron en la silla eléctrica de la cárcel de Charleston. Vanzetti murió diciendo “soy inocente”, y Sacco grito “Viva la anarquía”. En octubre de 1961, dos expertos en balística, los americanos Jack Weller y Frank Jury, revisaron el dictamen de Godard. Efectuaron nuevos disparos de prueba con la pistola de Sacco y tras minuciosos estudios llegaron a los mismos resultados que Godard en 1927.

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5 comentarios leave one →
  1. Alfredo Canals permalink
    julio 15, 2014 22:32

    Muchas Gracias. Siempre son interesantes los trabajos de Osvaldo Raffo. Cordialmente!!

  2. José de Artigas permalink
    julio 16, 2014 23:08

    Muy interesante la nota Dr. Raffo.

  3. MIRKO ALBANO permalink
    julio 19, 2014 15:19

    APASIONANTE HISTORIA, AL IGUAL QUE LA PASIÓN QUE IMPRIME EL DR. RAFFO AL ESCRIBIR. ESPERO DESEOSO MAS HISTORIAS!!

  4. julio 20, 2014 12:06

    Muy buena nota; tenía entendido que había sido injusta la condena recibida.

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